Mons. Ojea reclamó ocuparse de los temas “trascendentes” como la educación

Mons. Ojea reclamó ocuparse de los temas “trascendentes” como la educación

El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, se manifestó comprensivo por el clima electoral que se vive en el país, pero exhortó a pensar en temas “más trascendentes” como la educación y la ayuda a los niños en los lugares más vulnerables y reclamó un diálogo “claro, confiable, cordial y sencillo” entre todos los sectores. 

 “Estamos en una suerte de bipolaridad, en la que cuesta pensar objetivamente”, dijo el prelado en una entrevista al canal zonal Somos Norte, e insistió en la necesidad de abordar la problemática de los jóvenes en riesgo, a la que consideró “un problema inminente que requiere una mayor aproximación, pues de lo contrario la violencia se acentuará”.

El obispo se refirió puntualmente a la situación crítica que está afrontando la diócesis por el atraso en los pagos y la falta de actualización de las becas UDI (Unidades de Desarrollo Infantil), al afirmar: “Reconocemos los problemas, tenemos buen diálogo con el Gobierno de la Provincia, pero estamos preocupados”. 

Monseñor Ojea opinó también sobre diversas problemáticas que inciden en el escenario social del ámbito provincial, nacional e internacional. 

Al ser consultado por la situación de la diócesis, respondió: “La zona Norte está marcada por la diversidad cultural y socioeconómica, por lo cual desde la Iglesia buscamos integrar, dialogar y crear puentes que unan”. Asimismo focalizó su preocupación sobre la problemática de los jóvenes en riesgo, un grupo que busca evadirse de una realidad poco amigable, hundiéndose en el uso de drogas que lo conducen en primer término a la evasión y luego a la entrada a un mundo tortuoso. 

En relación con esta dramática situación, el prelado anunció la firma de un convenio de cooperación con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que permitirá abrir la posibilidad de acceso a una vida digna a los jóvenes de los barrios vulnerables, que caen en graves problemas de adicción a las drogas. 

Asimismo, aclaró que la Iglesia no se propone focalizar sobre la oferta sino sobre la demanda de drogas, para lo cual se pregunta por qué el joven demanda; confirmó que este es un fenómeno que se reproduce en los lugares más carenciados, por donde no se puede deambular para realizar un tratamiento contra las adicciones, además de otras situaciones perjudiciales como la violencia familiar, el hacinamiento, una educación deficitaria y el padecimiento de la soledad afectiva. 

Monseñor Ojea precisó que el acuerdo con el BID abarca “cuatro puntos de la diócesis que corresponden a tres partidos (Vicente López, San Isidro y Tigre)” y subrayó que “en esos cuatro lugares se instrumentará un abordaje comunitario que tendrá por objetivo trabajar con vecinos amigables que puedan acercarse a los chicos que están en las esquinas, o acompañarlos en situaciones difíciles para ir ganando la confianza de los chicos hasta que ellos estén preparados para acceder al Centro Barrial donde encontrarán un equipo de profesionales que lo guiarán para encontrar respuesta a sus inquietudes personales como retomar el estudio y buscar un trabajo entre otras”. 

El obispo sanisidrense aseguró también que “la familia constituye una relación vincular muy fuerte, es la cuna de la vida”, a lo que propuso trabajar por una familia sólida que genere relaciones estables. 

“Hay una búsqueda muy grande de una vida más humana, y esa es una lucecita que nos hace caminar hacia la fe”, concluyó.

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