Mons. Mestre: "Hay que ser perseverantes en la oración"

Mons. Mestre:

El obispo de Mar del Plata invitó a no tener miedo en ser insistentes y perseverantes en la oración a Dios, porque él "siempre nos escucha".

 

En su tradicional reflexión en tres puntitos, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Antonio Mestre, invitó a observar como tema predominante del Evangelio del domingo 17° del tiempo ordinario, la importancia que la oración tiene en la vida cotidiana de un cristiano y desde los tiempos en que los discípulos vieron orar a Jesús y uno de ellos le pidió que les enseñara a orar.

Señor, enséñanos a orar

Respecto al primer punto, el obispo de Mar del Plata recordó que a los discípulos les impactó positivamente “que el Maestro busque el encuentro constante con el Padre eterno”.  Para todos los cristianos e incluso para “los que ya llevamos muchos años en el camino de la fe debemos pedir al Señor que nos enseñe a orar porque muchas veces se ora mal o de forma parcial o de manera limitada”.

Si bien, destacó, “la oración es santa porque está presente Dios, también es limitada e imperfecta porque interviene el ser  humano” y, entonces, "a lo largo de nuestra vida tenemos que pedirle al Maestro que nos enseñe a orar”. 

En ese sentido se preguntó: “¿Me asocio al discípulo y le digo: ‘Señor, enséñame a orar’?¿Entiendo que a lo largo de la vida puede haber desvíos, malas acentuaciones o distorsiones en mi vida de oración?”. 

Insistencia, perseverancia, fidelidad al tiempo de oración

Como segundo punto de su reflexión, recordó que la palabra insistencia “nos habla hoy de la perseverancia en la oración. Algo que cuesta mucho. Hay que ser perseverantes en la oración, esto se expresa en la práctica en la fidelidad al tiempo de oración”, señaló monseñor Mestre, quien manifestó que “tenemos que lograr, más allá de nuestras múltiples ocupaciones, cualquiera sea nuestra vocación específica, un ritmo y una positiva rutina de oración”. 

 

“Tengamos más o menos ganas. Sintamos más o menos. La oración se juega no en primer lugar en las reales o supuestas experiencias místicas, que el Señor puede dar o no cuando quiere y a quien quiere, sino en la fidelidad al tiempo de oración”, e instó a reflexionar sobre “cuáles son mis formas habituales de oración”; “¿soy perseverante y fiel  al tiempo de oración”.

¿Dios siempre escucha nuestra oración…?

Afirmó finalmente que “Dios siempre nos escucha, el Señor siempre escucha nuestra oración y siempre nos responde. Claro, no siempre con lo particular y concreto que hemos pedido. Siempre nos responde con el don y la presencia del Espíritu Santo que nos da las luces y fuerzas necesarias para vivir cada momento de nuestra vida”.

“El regalo del Espíritu, como veíamos en el primer punto, nos hace orar como es debido en los momentos de gozo, de claridad de la fe, de esperanza confirmada. Y también nos hace orar como es debido en el momento del dolor, noche oscura, incertidumbre y dificultad. Nos da consuelo y discernimiento para vivir cada momento de nuestra existencia desde el encuentro con Dios. No tengamos miedo: ¡Dios siempre nos escucha!”, expresó el obispo de Mar del Plata.

En esa línea, llamó a observar si “soy consciente de que Dios siempre me escucha incluso cuando no me concede puntualmente lo que he pedido” y si “dejo que el Espíritu sea mi Maestro interior en la oración”.

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