Mons. Cargnello llamó a "renovar nuestra esperanza"

Mons. Cargnello llamó a

El arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, presidió la misa del domingo en la parroquia Nuestra Señora de Aparecida, en la localidad de Vaqueros.

 

El arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, presidió la misa del domingo en la parroquia Nuestra Señora de Aparecida, en la localidad de Vaqueros, en el último día de la novena en honor de la Virgen.

En su homilía, monseñor Cargnello se refirió al Evangelio de Mateo, y la imagen del banquete de bodas. “Nos habla de un rey generoso, un rey que quiere compartir su alegría y todos sus bienes alrededor de la mesa”.

Al respecto, el prelado destacó: “La experiencia de la pandemia sacude a toda la humanidad, y a nosotros en particular, en esta región del noroeste argentino y en la provincia de Salta, nos está golpeando con toda su fuerza en este último mes”.

En ese marco, aseguró: “Estamos llamados a renovar la esperanza, esto tendrá un final y es una oportunidad para renacer. La imagen del banquete que brota desde el altar, y que se extiende a cada hogar, a cada mesa, es una imagen que no debemos olvidar, y esa mesa nos tiene que volver a reunir una vez que pase el tiempo de la pandemia”, consideró.

“Tenemos que renovar la esperanza, y qué bien poder renovarla de la mano de Nuestra Señora, ‘con María Aparecida, servidores de la esperanza’”, señaló, evocando el lema que la Iglesia en la Argentina había invitado a celebrar con ocasión del Año Mariano que va transcurriendo.

 

“Parece una contradicción, porque queríamos nosotros celebrar, mostrar, decir, reunirnos y sin embargo, la esperanza nos trae al pie de la cruz, donde nace la esperanza. Nos muestra al Señor Jesús crucificado, fuente de toda esperanza, y nos recuerda que al pie de la cruz estaba ella, la Virgen, Nuestra Señora de Aparecida, Nuestra Señora, la madre de Jesús, en ese signo que atraviesa los siglos. Ella, de pie, resumiendo la fe y la esperanza de la Iglesia de todos los tiempos”.

“Estamos llamados, queridos hermanos, a no desaprovechar la gracia que brota de este momento de esperanza, a profundizar nuestro vínculo con Dios, que es el motor y es también la fuerza que atrae por su belleza, renovando nuestra esperanza”, animó. “No dejemos de rezar, el Señor hace maravillas en los corazones humildes”, aseguró.

“Queridos hermanos: la mesa está tendida, estamos celebrando la misa. Dejémonos abrazar por el Espíritu Santo, para que nos experimentemos verdaderamente hijos de Dios y por eso, hermanos todos, como quiso decir el Papa”.

“Esta Eucaristía celebrada a distancia tiene que hacer crecer el deseo del reencuentro, porque ella, la Eucaristía, la celebración de la Eucaristía, es el gran alimento hoy de esperanza. Que la Virgen Aparecida nos contenga a todos, lleguemos con el corazón a las familias, a los que sufren, a los enfermos, a todos. A los que padecen hambre, a los que ven que la economía se les viene abajo, que son tantos. Que el Señor no nos haga perder la esperanza, es más, aumente nuestra esperanza y esa esperanza se traduzca en el compromiso de empezar un tiempo nuevo más fraterno, más solidario, con mayor espíritu de trabajo,  de creatividad para ser constructores de un mundo nuevo”, pidió.

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