La invitación de Francisco

La invitación de Francisco

Muchos se preguntarán el porqué de la decisión del Papa Francisco de colocar las duchas bajo la columnata de Bernini. Los que tuvimos la posibilidad de seguir de cerca el trabajo pastoral de Jorge Bergoglio, sabemos muy bien que él nos hablaba continuamente de los pobres y nos invitaba a los cristianos a ser generosos, solidarios y caritativos con los que menos tienen, para demostrar en concreto la misericordia cristiana. 

También es sabido que cuando era Arzobispo de Buenos Aires salía personalmente a llevar ayuda a los más necesitados; no le era de impedimento tener que viajar en colectivo, subte, tren o ir caminando hasta los barrios más periféricos de nuestra Ciudad.

El Santo Padre cree profundamente que la caridad comienza por casa, y es así que no dudó de empezarla por el mismo Vaticano, su actual casa desde el 13 de marzo del 2013. Tras escuchar del limosnero apostólico, Monseñor Konrad Krajewski, los pedidos realizados por los hermanos más sumergidos de la sociedad, no dudó en pedir que construyeran los baños con duchas para los sin hogar que viven en Roma, sus actuales vecinos.

Francisco nos invita no solo a nosotros, sino también a la misma Iglesia, a que la Palabra de Dios se haga carne en nuestras vidas, realizando gestos sencillos y concretos.

Ojalá podamos vivir cotidianamente lo que nos expresa el Evangelio en San Mateo 25, 35-36  “porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron, desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”.

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