Institutos religiosos deberán ser aprobados por el Vaticano

Institutos religiosos deberán ser aprobados por el Vaticano

El Papa modificó la norma por la que obispos pueden crear sociedades de vida consagrada. Antes debían consultar a la Santa Sede, pero ahora lo tiene que validar por escrito. Es para evitar "instituciones inútiles con poco vigor".

El Papa Francisco, con un nuevo "motu proprio" estableció que sea el Vaticano el que apruebe la creación de los nuevos institutos religiosos y no los obispos, como era hasta ahora.

Con el motu proprio "Authenticum charismatis", el Papa modifica la norma del Derecho Canónico que hace vinculante --en el pasado sólo consultiva-- la opinión de la Sede Apostólica en el reconocimiento de nuevas comunidades de vida consagrada en el contexto diocesano.

Esta nueva norma, básicamente, si bien deja al obispo diocesano la facultad de "erigir institutos de vida consagrada por decreto formal" en su propio territorio de competencia requiere que la elección del obispo se haga "sujeta a la autorización escrita de la Sede Apostólica".

Mientras que anteriormente en el mismo punto el canon 579 se decía "siempre que se haya consultado a la Sede Apostólica".

El cambio se ha realizado para evitar decisiones imprudentes; que se crean "instituciones inútiles o que carezcan de suficiente vigor", o "para evitar la multiplicación excesiva de instituciones similares con el consiguiente riesgo de una fragmentación dañina en grupos demasiado pequeños".

En la Carta Apostólica – dada en el Laterano, el 1 de noviembre de 2020, Solemnidad de Todos los Santos, octavo de su pontificado – Francisco explica que "un signo claro de la autenticidad de un carisma es su eclesialidad, su capacidad para integrarse armónicamente en la vida del santo Pueblo fiel de Dios para el bien de todos". Por ello, los fieles tienen derecho a ser advertidos por los pastores sobre la autenticidad de los carismas y la fiabilidad de aquellos que se presentan como fundadores.

De esta manera, apunta el pontífice en su documento, "la Sede Apostólica es responsable de acompañar a los pastores en el proceso de discernimiento que conduce al reconocimiento eclesial de un nuevo Instituto o de una nueva Sociedad de derecho diocesano".

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