3° Encuentro Nacional de Sordos Católicos de Argentina

3° Encuentro Nacional de Sordos Católicos de Argentina

La Pastoral de Sordos de la Argentina realizará su tercer encuentro nacional, esta vez en modalidad virtual. El presbítero Cristián Báes dialogó con AICA brindando detalles del encuentro y la pastoral

 

Este sábado 7 de noviembre, de 17:30 a 19, se llevará a cabo el 3° Encuentro Nacional de Sordos Católicos de Argentina, en esta ocasión en modalidad virtual, a través de la plataforma Zoom. El tema principal que se tratará será cómo se vivió el acompañamiento de Dios en el tiempo de pandemia, y tiene por lema “No abandones, Señor, a los que te buscan”.

El presbítero Cristián Báes, a cargo de la organización y delegado episcopal para la Pastoral de Sordos y Ciegos de la arquidiócesis de Rosario, dialogó con AICA brindando detalles sobre el encuentro y sobre el camino que esta pastoral está transitando en la Argentina.

La pastoral de las personas con sordera se fue originando a nivel local, en cada diócesis y existen provincias como Corrientes o Buenos Aires que desde hace 30 años han comenzado esta pastoral. A nivel nacional comenzó en 2017, con el primer Encuentro Nacional realizado en la arquidiócesis de Rosario. Luego ocurrió el segundo, en Salta, y los planes para este 202 eran realizar el tercer encuentro presencial en la ciudad de Córdoba, pero la pandemia lo atrasó para 2021.

El padre Báes mencionó que “la Iglesia está trabajando más con los excluidos a nivel social e interiorizándose con las distintas personas”, y en este camino también se le dio el espacio a las personas con sordera. “Los sordos realmente anhelaban un encuentro desde la fe. En lo social ellos tenían su espacio por instituciones que lo brindan, pero la Iglesia no respondía a las necesidades que ellos estaban teniendo. Por eso, brindar este espacio les permite encontrar otras personas sordas que están en la misma”, describió el sacerdote rosarino.

Se están dando los primeros pasos para conformar la Pastoral Nacional, “vamos dando pasos pequeños, por eso, aun no tenemos un obispo que nos acompañe”, señaló Baés. Sin embargo, “al encontrarse en los encuentros a nivel nacional, los sordos encuentran una comunidad más amplia que entusiasma. Ellos mismos van proponiendo cosas y poniendo sus inquietudes sobre la mesa de cómo vivir la fe en su condición de sordos”, dijo el sacerdote, agregando que “trabajar con el sordo y el oyente, para juntos construir este encuentro con Dios”, también es un desafío.

Asimismo, hizo mención a las dificultades que se encuentran “porque no existe una lengua de señas religiosa, hay muchas palabras y lo abstracto que siempre es muy difícil de transmitir”.

“El encuentro del sábado será algo novedoso porque no tenemos experiencia de hacer un encuentro virtual. Pero la idea es que tengan el encuentro y además es algo que lo piden y lo necesitan”, expresó el delegado de la pastoral rosarina. La bienvenida estará a cargo del presbítero Pablo Molero, de Buenos Aires, y el tema central, “Dios en tiempo de pandemia”, será guiado por la comunidad de sordos católicos de la Argentina, compartiendo opiniones, preguntas y experiencias.

El encuentro concluirá con una misa a las 19, presidida por el presbítero Cristian Báes.

 

 

Los primeros pasos en Rosario 

El padre Baés relató como surgió la pastoral en Rosario: “Hace unos años conocí a un chico sordo junto con su interprete. Una vez se lo comente al obispo y pensamos qué bueno sería que se inicie una pastoral dedicada a ellos. Con el tiempo lo hicimos, iniciando en 2015, sin ningún tipo de conocimiento en el tema, porque nunca se había realizado”.

“Al comienzo convocamos, a través de catequesis, a personas que quisieran trabajar para conformar la pastoral. De ese modo, se logró un grupo muy lindo de trabajo con muchos interesados que ya sabían lengua de señas y también quienes tenían un deseo de aprender, como yo”, prosiguió el sacerdote. 

“Muy de a poco lo iniciamos, interiorizándonos en el mundo de los sordos, porque realmente tienen muchos flagelos no solamente en el tema de la sordera sino también por la exclusión, las dificultades laborales. Los jóvenes, en lo afectivo, tienen una gran revolución interna al no poder comunicarse con jóvenes de su edad. Muchos están aislados en medio de la ciudad y sus padres tienen miedo de que se manejen solos, no pudiendo alcanzar la independencia. Por eso, es un trabajo muy complejo el que se realiza”, describió.

El obispo también llamó a atender a las personas ciegas, “y este es un trabajo con el que tenemos una gran deuda, pero ya vamos haciendo algo”.

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