En las Cataratas del Iguazú, Mons. Baisi llamó a cuidar la vida y la naturaleza

En las Cataratas del Iguazú, Mons. Baisi llamó a cuidar la vida y la naturaleza

El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Nicolás Baisi, presidió la Eucaristía junto a las Cataratas del Iguazú.

 

El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Nicolás Baisi, celebró el domingo 11 de octubre una misa junto a la majestuosidad de las “aguas grandes”, las Cataratas del Iguazú.

A los pies del salto dos hermanas, el obispo recordó que el Señor nos invita a la Eternidad y nos llama a cuidar la creación, viendo en ella la grandeza de un Dios Bueno y Bello, que quita el velo y manifiesta su amor y su bondad. 

La celebración en acción de gracias al comenzar temporada turística en la provincia de Misiones, y para pedir por el fin de la pandemia, contó con la presencia de un número reducido de fieles, y fue transmitida por las redes sociales.

En su homilía, el prelado recordó que en el Evangelio de este domingo, “el rey invita a una gran fiesta; sin embargo, sorprende tremendamente que los invitados no quieran participar”.

El banquete, explicó, “es la vida eterna que el Señor nos invita a participar,  pero también así nos pasa - como los invitados del Evangelio- que nos distraemos en nuestras pequeñas cosas, en nuestros intereses, en nosotros mismos, y no miramos al Señor tan bueno y tan grande,  que en cada misa, en cada celebración, nos abre su corazón, nos dirige su palabra y nos alimenta con la Eucaristía, en fin nos invita a la eternidad”.

 

“Pero el relato de Jesús es tremendo, porque algunos de los servidores qué son enviados a invitar al banquete, son heridos, lastimados y hasta asesinados, esto significa que frente a la invitación de Jesús hay dos posibilidades: participamos de la alegría del Señor, compartimos de su banquete, de su fiesta, de su creación, de su bondad, o rechazamos a Dios”, advirtió.

“Y cuando rechazamos a Dios las cosas se vuelven más dramáticas. Al rechazarlo la civilización se transforma en incivilización. Porque si rechazamos a Dios rechazamos la verdad, rechazamos a nuestra naturaleza y así permitimos que reine la muerte, el orgullo, la envidia, y finalmente la oscuridad”, lamentó.

Finalmente, refiriéndose a las cataratas, expresó: “Frente a la creación de Dios tan maravillosa, podemos pensar que es un don de Dios, darle gracias, o creer que es algo nuestro y así, destruyendo la creación -a nuestra Casa Común- terminamos destruyéndonos a nosotros mismos, destruyendo a nuestros hermanos, especialmente a los más débiles y necesitados”, alertó. 

“Tenemos que pedir al Señor que podamos participar siempre de su banquete, cuidando a la vida, a la naturaleza. Y particularmente en estos momentos de angustia y de dolor, confiar en Dios, porque él va a correr el velo que nos cubre y nos va a revelar su amor, que aquí ya se hace un poco  visible en la grandeza de la creación, que es un amor tan grande, tan majestuoso como son las Cataratas”.

“Cuando contemplamos la creación, pidamos a Dios descubrir que detrás de ella hay algo más profundo, mucho más bello, mucho más bueno, mucho más verdadero; que hay algo mucho más grande que nosotros mismos, que es su amor, qué es Dios mismo que nos regala la eternidad y nos invita a su banquete”, concluyó.

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