Joe Biden ya está en el Vaticano y se reunirá con el papa Francisco por primera vez como presidente

Joe Biden ya está en el Vaticano y se reunirá con el papa Francisco por primera vez como presidente

El mandatario estadounidense, que es católico y tuvo cuatro encuentros con el pontífice cuando era el segundo de Obama, visita al exarzobispo porteño antes de la cumbre del G-20

 

En medio de un clima de enorme expectativa, una ciudad blindada como nunca para G-20 que comienza mañana, " class="com-link" data-reactroot="" style="box-sizing: border-box; margin: 0px; padding: 0px; border: 0px; font: inherit; vertical-align: baseline; outline: none; text-decoration-line: none; color: rgb(2, 80, 201); transition: all 0.2s ease-in-out 0s;">el G-20 que comienza mañana, Joe Biden ya se encuentra en el Vaticano para su primer cara a cara con el papa Francisco como presidente de Estados Unidos.

En un Vaticano híper militarizado -decenas de policías, blindados, tránsito cerrado-, Biden llegó minutos antes del mediodía local con una imponente caravana de más de 70 coches a la Via della Conciliazione, mientras un helicóptero revoloteaba en el cielo. En el convoy había dos camionetas idénticas: una era “The Beast” –la bestia-, en la que viajaba el presidente. En la otra iba su doble.

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Decenas de turistas, pero sobre todo periodistas, filmaban el espectáculo, que también pudo verse en mayo de 2017 cuando estuvo Donald Trump.

La caravana ingresó al Vaticano por el Arco de las Campanas y se trasladó, pasando por los Jardines del Vaticano, hasta el Patio de San Dámaso. Allí, como indica el protocolo de las visitas oficiales, un pelotón de guardias suizos con alabardas le dio la bienvenida al ilustre huésped, acompañado por su esposa, Jill Biden, vestida de riguroso negro, y su séquito.

Biden fue recibido por monseñor Leonardo Sapienza, regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, que lo saludó con un “welcome” (bienvenido). “Es bueno estar de regreso”, contestó Biden, sonriente, que estrechó las manos de los gentilhombres que también lo esperaban, según las únicas imágenes que transmitió en vivo el Vaticano.

Joe y Jill Biden, antes de la reunión con FranciscoTIZIANA FABI - AFP

Tras subir en ascensor hasta la Segunda Loggia, escoltado por gentilhombres pontificios, en un clima solemne, la delegación atravesó salones espectaculares, como la Sala Clementina, hasta que llegaron al Salón del Tronetto. Fue allí que el Papa, como siempre ocurre en las visitas oficiales, salió al encuentro de Biden. Luego se encerraron en la Biblioteca para una charla a solas para hablar de muchos temas de interés global -pandemia, conflictos, cambio climático, pobreza-, acompañados por un intérprete. En 2014 Obama estuvo con Francisco 50 minutos; en 2017, Trump compartió media hora.

Buena sintonía

Católico practicante, Biden, de 78 años, en verdad es un viejo conocido de Francisco y “habitué” del Vaticano. Se reunió con tres pontífices en diversas ocasiones: con san Juan Pablo II al menos cuatros veces, una con Benedicto XVI, papa emérito, cuando tuvo una muy larga conversación y al menos cuatro veces con Francisco. Lo saludó al término de la misa solemne de inauguración de su pontificado, el 19 de marzo de 2013, en el Vaticano, cuando era vicepresidente de Barack Obama, al menos dos veces durante la visita del exarzobispo de Buenos Aires a Estados Unidos, en septiembre de 2015, en Washington y Filadelfia; y una vez en el Vaticano, cuando viajó para un seminario.

Se descuenta que el clima del encuentro será totalmente distinto al que hubo durante la visita de su predecesor, el presbiteriano Donald Trump, líder político desde siempre en las antípodas del papa del fin del mundo por las conocidas diferencias sobre inmigración, proliferación nuclear, cambio climático, justicia social y otros temas.

Joe Biden y el Papa Francisco se vieron cuatro veces cuando el demócrata era vicepresidente de la gestión de ObamaArchivo

Biden, que suele llevar un rosario en el bolsillo y quien habló con Francisco años atrás de la dramática muerte de su hijo Beau por un cáncer de cerebro, más de una vez elogió en público la encíclica Laudato Sí sobre el cuidado de la casa común de Francisco -en este tema, son aliados-, así como de la más reciente Fratelli Tutti, sobre fraternidad y amistad social, que incluso prometió aplicar. En un Estados Unidos totalmente polarizado, la última encíclica de Francisco fue considerada por algunos anti-Trump por su insistencia en el llamado a la inclusión de todos, especialmente refugiados y migrantes y al fin de los muros.

De raíces católicas irlandesas, Biden, en una larga entrevista que concedió en 2015 a la revista jesuita estadounidense America Magazine, reveló que consideraba su fe “un don”, que siempre lo inspiró la doctrina social de la Iglesia, así como el mandamiento que dice ‘ama a Dios y ama a tu prójimo como a tí mismo’, que implica tratar a todos con dignidad.

“Crecí con la doctrina social de la Iglesia católica que me enseñó que la fe sin obras está muerta y que uno es lo que hace”, dijo también.

Lo cierto es que debido a su postura abierta sobre el aborto hay obispos norteamericanos del ala conservadora que están convencidos de que por ello no debería recibir la comunión; de hecho analizan aprobar en noviembre próximo un documento que excluiría de este sacramento fundamental a quienes respaldan esta práctica condenada por la Iglesia católica.

Respecto de este tema, el Papa fue muy claro, tras una pregunta durante la tradicional conferencia de prensa de regreso de Eslovaquia, el mes pasado. Entonces, si bien confirmó que el aborto es un homicidio, la actitud de los obispos debe ser la de la misericordia, la de pastores que no politizan el tema y no condenan, ya que la comunión no es un premio para los perfectos.

Por Elisabetta Piqué

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