El arzobispo de Nueva York explica por qué los católicos estamos ‘obsesionados’ con el aborto

El arzobispo de Nueva York explica por qué los católicos estamos ‘obsesionados’ con el aborto

Con la llegada a la Presidencia de Estados Unidos de un tándem ferozmente abortista, el arzobispo de Nueva York, cardenal Timothy Dolan escribe una columna para explicar por qué los católicos estamos ‘obsesionados’ con el aborto.

 

A principios de su pontificado, el Santo Padre nos pidió a los católicos que no nos ‘obsesionáramos’ con librar la batalla de la familia y la vida en la guerra cultural, en la que la Iglesia Católica no solo era adalid incuestionado sino que a menudo ha combatido en solitario.

Naturalmente, Su Santidad tenía razón en un sentido obvio: la Iglesia anuncia el mensaje salvífico de Cristo, esa es su misión esencial, y las cuestiones de familia y vida, muy especialmente la del aborto, son de ley natural, sin que sea en absoluto necesario confesar la fe cristiana para advertir la ilicitud de matar a un ser humano en el vientre de su madre.

El problema, que se ha ido haciendo evidente con el tiempo, es que la Iglesia, depositaria de la verdad en su plenitud, con frecuencia a lo largo de la historia en solitario en defensa de lo que debiera ser ética común, como supo ver el autor británico converso G. K. Chesterton.

Así, el cardenal Dolan de Nueva York, supuestamente preguntado por un amigo no creyente por qué los católicos estamos tan ‘obsesionados’ por el aborto, responde en un medio neoyorquino, en el contexto de la victoria electoral de Joe Biden y Kamala Harris, que “en realidad estamos obsesionados con la dignidad de la persona humana y el carácter sagrado de toda vida humana. Sí, la vida inocente y desamparada del niño en el útero, pero también la vida del convicto en el corredor de la muerte, del migrante, del anciano frágil, del pobre y el enfermo”.

Dolan incide en que la ‘obsesión’ con el aborto no tiene una raíz exclusivamente teológica, sino de ética elemental. “No aprendimos que el aborto era horrible en clase de Religión, sino en Biología, y en nuestras lecciones sobre la tradición de derechos inalienables de la Historia americana”.

“¿Cómo podemos sostener una cultura que rechace la violencia, la exclusión, el suicidio, el racismo, la injusticia y la indiferencia hacia los necesitados si aplaudimos, permitimos, financiamos y promocionamos la destrucción del más indefenso, el niño en el vientre de su madre?”.

 

Comentá la nota