La Fe en Argentina: los santos preferidos "dan" trabajo y justicia

La Fe en Argentina: los santos preferidos

Tema del Domingo. Son San Cayetano, quien reina desde 2001, y San Expedito, que surgió con fuerza en las preferencias en 2011 y es el de las "causas urgentes. Los sociólogos explican que son un reflejo de este tiempo. Sus devotos, que cumplen los pedidos.

Por Silvina Heguy

“La fe no se negocia”, dice Raúl Ardoso, vestido de gaucho en Azcuénaga y Bartolomé Mitre para explicar la multitud que lo rodea. A unos metros, una mujer de pechera verde pide: “Dejen pasar, ahí viene”. Son ocho cuadras de fila con gente que espera hasta ocho horas para poder entrar a la iglesia y otros cientos que -entre puestitos de ventas de recuerdos- escuchan misa y levantan las manos con las llaves de las casas mezcladas con las tarjetas de puntos de supermercado, fotos familiares, billeteras, espigas, estampitas y velas para ser bendecidas. ¿Quién viene?, pregunta otra mujer. “El santo”, es la respuesta.

El santo es San Expedito. Avanza, como puede, con su uniforme de guerrero romano sostenido por varios hombres y sobre una alfombra de claveles rojos frescos. Señalado como la figura religiosa que marca este tiempo argentino, es desde 2004 -cuando lo “rescataron” de un depósito detrás del altar de la parroquia de Balvanera-, el santo que más ha crecido dentro de las preferencias. Todos los 19 por lo menos van hasta esta esquina 30.000 personas, según la catequesis que reparten los voluntarios, y el 19 de abril, cuando es su fiesta oficial según el santoral católico, como mínimo 150.000 personas llegan hasta el altar a pedir por causas justas y urgentes y también para agradecer.

En 2001, y después de las devociones a la Virgen, San Cayetano -el santo del trabajo-, Santa Rita -la de los imposibles- y San Antonio -al que hay que pedirle un novio- eran los preferidos, según una encuesta de Gallup, el Episcopado y la UCA y publicada por Clarín. Los nuevos estudios detectan que salvo San Cayetano, el altar de figuras al que le rezan los argentinos ha cambiado. Responde al signo de los tiempos, explican. En 2011, según una encuesta de ODSA/UCA, irrumpió con fuerza San Expedito, quien en la actualidad es el preferido junto a San Cayetano, después de ellos vienen los demás.

Juan Manuel Ribeiro es sociólogo especialista en religiones y durante un año y medio realizó un trabajo de campo entre los fieles de la Virgen Desatanudos, que tuvo un auge en al principio de la primera década del siglo XXI, y los de San Expedito. En total, realizó más de 600 entrevistas para su tesis para la UCA. “San Expedito también puede explicarse a través de la máxima de Durkheim, lo social explica a lo social”, dice. “Emerge en una cultura que privilegia la rapidez, pero es importante no confundirlo con el santo de lo rápido, contrariamente a lo que opinarían algunos sociólogos es un santo que refleja precisamente lo contrario, ante lo fugaz o superfluo, acentúa lo urgente, lo importante: los valores esenciales de la existencia. Ante la injusticia, vuelve a poner en el tapete el valor de justo. Sus devotos buscan respuestas a sus problemas, a sus dolores, a las injusticias y alegrías”. Ribeiro concluye tras su estudio que la Virgen Desatanudos surgió al final de la década de los ’90, “en un momento de recesión económica y depresión social. La gente estaba atada a muchas situaciones difíciles, créditos, hipotecas, jubilaciones que no salían. La Virgen Desatanudos vino a responder a esa necesidad social”.

Para Ribeiro, el sentimiento que prevalece en los peregrinos encuestados es que la paz es fruto de volver a recordar las certezas fundamentales.

Ambos santos “son figuras fuertes para enfrentar estas épocas”, agrega Alejandro Frigerio, sociólogo también especializado en religiones del CONICET y quien junto a otros quince investigadores crearon la Red de Estudios de la Diversidad Religiosa en Argentina. Su objetivo es repensar la religión a partir de la experiencia de las personas y de la diversidad de creencias y prácticas.

“Antes este tipo de fenómenos se pensaban bajo el término de religiosidad popular, pero esto va más allá -dice. Esta extra-institucionalidad de las prácticas y creencias religiosas abarca mucho más allá de los actores populares. Por la forma en que los estudiosos dividimos antes las cosas cuando era extra-institucional si era de clase media para arriba se lo denominaba ‘new age’ y cuando era de sectores bajos, religiosidad popular. Si uno se olvidara de estos nombres y hablara de religiosidad ve que hay elementos más mágico-milagrosos con apuestas o devociones por santos en sectores populares, medios y bajos y con una interpretación más de transformación espiritual en sectores medios y medios altos. Pero también hay una búsqueda de milagros, sanación en ellos. En síntesis, el fenómeno es parecido, pero cambia el lenguaje”.

Para Frigerio, el caso de San Expedito “es interesante porque es uno de esos casos –como lo fue San Cayetano o la Virgen de Luján o San Nicolás– en que hay una articulación entre lo extra y lo institucional. En ese sentido, San Expedito es una de las últimas apuestas de la Iglesia a captar gente en base a una oferta mágico-religiosa fuerte. Creo que lo que sucede es que los santos cuyas devociones más crecieron en los últimos años son santos que son simbólicamente fuertes, que responden a una característica de la sociedad actual, que necesita símbolos religiosos poderosos, para tiempos de incertidumbre, inseguridad. Es el de las causas justas y urgente, pero además es un soldado, te da una imagen de fortaleza”.

Además del santo que representa al soldado romano, el de las causas urgentes, en los sectores populares se registra un crecimiento del culto a San Jorge, otro santo que fue soldado romano y al que se lo representa a caballo y listo para dar batalla. Fuera del santoral católico oficial se marca el crecimiento y expansión de la devoción al Gauchito Gil, que es aceptado por la Iglesia y también la figura de San la Muerte. Incluso estas dos figuras que, en una mirada netamente porteña se las ubicaban orillando literalmente las rutas del interior, han llegado a las calles porteñas para sorprender al caminante distraído y provocar las quejas de muchos vecinos.

Si una vez un cronista dijo que el Once es “el mejor centro de informaciones de la ciudad para saber cómo marcha el rumbo de la economía” se podría agregar que el barrio y su extensión a Almagro y Balvaneda es también un buen lugar para entender que en cuestiones de fe no todo parece ser categorías estáticas. Como los mojones que en el Gran Buenos Aires marcan a los pibes muertos por las balas policiales y en la Ciudad a las víctimas de tránsito, la calle también tiene marcas de lo religioso y que son “habilitadores” para rezar, una práctica no tan extendida en lo urbano. En Agüero al 300, a cuadras de San Expedito y de varios templos judíos, existe un Santuario a San La Muerte, que después de muchas quejas ahora tiene una puerta y un candado. En Lavalle al 3200 hay una ermita que del Gauchito Gil devino en una para San La muerte, y cuando sacaron a la figura del esqueleto apareció un enano de jardín. Ahora esta talla de cemento convive con San La muerte, el Sagrado Corazón y el Gauchito. El monumento, que de esta figura popular surgió tímidamente en Corrientes y Concepción Arenal, ha crecido en los últimos tiempos hasta transformarse en una casa de material sobre una de las esquinas del Parque Los Andes con sus colores rojos. Adentro tiene también una imagen de la Virgen.

La cita de cada domingo 19 de abril “es una demostración de fe más allá de las interpretaciones sociológicas”, explica el padre Ariel Rudy, de la Iglesia de Balvanera. “El de San Expedito es un fenómeno que va de boca en boca. Si usamos una expresión del marketing sería la de “fidelización”: cuando un peregrino experimentó ayuda, una gracia o un favor del santo entonces se vuelve muy fiel y seguidor y además lo contagia. Dicen: daré a conocer tu nombre a todos”.

Los Patricios tocan el Himno Nacional antes de que la talla de San Expedito salga el día de su fiesta de la iglesia. “Al ser un año de elecciones nacionales, el clima social lo pedía: entonces en las misas se rezó la ‘Oración por la Patria’, que fue elaborada por el Episcopado y pide por una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Que aborreciendo el odio construya paz”, explica Rudy.

En las urnas, forradas con papel afiche frente al santo, se acumulan papelitos con los pedidos. En las filas aseguran que ellos se cumplieron. Ribeiro agrega que en su investigación detectó que los peregrinos a San Expedito no son “cuentapropistas religiosos que buscan hacer una religión a la carta, como muchos describieron. En todo momento tiene una referencia a lo eclesial. En Argentina, el catolicismo tiene un grueso espesor. La Virgen Desatanudos, ahora San Expedito, son una muestra renovada de ese vigor”, insiste.

La edad de los devotos de San Expedito puede también explicar la formación católica. En promedio, según Ribeiro, rondan los 50. Raúl Ardoso anda en los 60 años y fue uno de los primeros peregrinos que le pidió al santo y volvió para agradecerle. Ya no lo hace montado en el “Colorado”, su caballo, como lo hizo hasta que la cantidad de gente hiciera peligrosa la cabalgata por el Once. Su primera vez fue exactamente hace 11 años, cuando su nieta nació con problemas de salud y él le pidió a San Expedito que si se curaba iría a agradecerle todos los 19 de abril vestido de gaucho. Y ahí estuvo el último 19, junto a Milagros, su nieta.

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