Alberto F. tiene el primer conflicto con el poder eclesiástico

Alberto F. tiene el primer conflicto con el poder eclesiástico

El arzobispo de La Plata, Manuel Fernández, cercano al Papa, le atribuyó efecto divisionista a la propuesta del presidente electo.

La legalización del aborto es un conflicto en desarrollo entre Alberto Fernández y la Iglesia Católica. El presidente electo anunció que enviará al Congreso el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo y Víctor Manuel “Tucho” Fernández, el teólogo más cercano al papa Francisco, le advirtió que provocará nueva “división” en la sociedad.

El prelado avanzó aún más allá de la predicción. Habló de credibilidad política. Del voto vulnerado, según su enfoque. “Yo le escuché decir, antes de las elecciones, que no consideraba que este tema fuera una prioridad o una urgencia, que dividía al país y que había que analizarlo bien y con tiempo. Muchos le votaron confiando en estas palabras", explicó el arzobispo de La Plata.

Calculado o no, el elegido de octubre asoma a una confrontación temprana con el poder eclesiástico. El mismo que deberá convocar al acuerdo social como plan de gobierno. Y es “Tucho” Fernández el encargado del mensaje gravitante. Un escudero teológico práctico del pontífice. El mensaje al próximo responsable del Ejecutivo nacional es personal, por facebook, e instala la posibilidad de un revulsivo institucional. ¿Cumplirá Alberto Fernández con el objetivo de mandar el proyecto rápidamente?.

“Si yo pudiera hablar con Alberto le preguntaría si vale la pena comenzar su mandato con un tema que tanto divide a los argentinos y que tanta tensión ha provocado”, insistió el arzobispo.

En 2018, la iniciativa obtuvo media sanción en Diputados pero no logró la aprobación en el Senado. El tratamiento había sido impulsado por Mauricio Macri. Una voluntad diferente a la expresada por la administración kirchnerista (2003-2015), que esquivó la discusión. Por las sinuosidades de la política local, en la campaña electoral reciente Alberto Fernández procuró desandar ese comportamiento. Mientras que Macri, en Tucumán, terminó besando un pañuelo celeste, símbolo de “las dos vidas”. Toda una alegoría detrás de los votos.

Ahora el candidato ganador del Frente de Todos afronta la controversia porque –de acuerdo con su definición- “es un problema de salud pública".

“Si se dice que se trata sólo de un tema de salud pública, entonces estamos queriendo agarrar al chancho por la cola, o poniendo el carro antes que el caballo. Porque de las muertes maternas que hay en el país, una pequeña parte son por aborto procurado. Más del 80 por ciento de estas mujeres se mueren por llegar al parto desnutridas, diabéticas sin tratar, etc. Otras abortan con inmenso dolor, porque desearían ser madres, pero no tienen cómo sostener a ese hijo que han engendrado. ¿Alguien las está tomando en serio en este momento?¿Recuerdan aquella canción: “Era en abril el ritmo tibio de mi chiquito que danzaba dentro del vientre....”?. Ahora dicen que es un conglomerado de células sin derechos”, discurrió “Tucho” Fernández.

El presidente electo Alberto Fernandez, el jueves pasado en la presentación del libro Somos Belen, en el Auditorio de la Facultad de Derecho de la UBA. Foto: Rolando Andrade.

No resulta de la improvisación del momento. El titular de la diócesis platense es un intelecto apto ligado al pensamiento eclesiástico de Francisco. De cuya conformación surgen los documentos pontificios Evangeli gaudium (2013); Amoris Laetitia (2016) y Gaudete et exsultate (2018). En el Evangeli gaudium (La alegría del Evangelio) el arzobispo puso letra. Allí procuran caminos de “reivindicación de los legítimos derechos de la mujer”. Hace un mes, en la capital provincial, el religioso tuvo palabras elogiosas hacia el “Encuentro Nacional de Mujeres”.

Hace cinco años, Francisco aconsejaba como “necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia”. Hay una parte que no se siente expresada por el dogma. El substratum es moral, religiosos y filosófico. Pero también altamente político y transversal. Muchos gobernadores peronistas frustraron proyecto en el Senado. ¿Qué posición tomaría Juntos por el Cambio en caso de debate? Se sabe, María Eugenia Vidal, por ejemplo adhiere al llamado de “Tucho” Fernández. En la UCR tiene incidencia el voto a favor.

"Voy a intentar que salga cuanto antes. No depende sólo de mí", dijo Alberto Fernández en entrevista con Página 12.

Está claro que tenía un presagio, aunque igual se reconoció como flamante "activista" de esa causa. 

En el pasado, por cuestiones menos inherentes a la conciencia se abrieron fosos de sombras. Con la Generación del 80 que esforzó la separación de la Iglesia Católica del estado y la ley de Registro Civil, contra la voluntad del internuncio apostólico, monseñor Luigi Matera. También por la Ley de Educación porque prohibía a las escuelas públicas impartir educación religiosa.

En la administración de Arturo Frondizi (1958-1962) hubo continuidad de la pelea “laicos” contra “religiosos”.

La ley de Divorcio (23.515) de Raúl Alfonsín se metió en esos escaparates históricos.

Todavía queda un lugar. 

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