Sudán del Sur; los obispos piden a políticos asumir «el riesgo de la paz»

Sudán del Sur; los obispos piden a políticos asumir «el riesgo de la paz»

Mensaje de los religiosos a los líderes de la nación más joven del mundo, en donde se combate desde hace más de un año. Fueron liberados 3000 niños soldado, pero el conflicto sigue provocando víctimas

«Una vez más, nosotros sostenemos que esta guerra debe acabar inmediatamente. Algunos siguen discutiendo sobre política en Addis Abeba, mientras otros combaten y mueren. Las negociaciones políticas no pueden continuar como siempre, mientras la gente sigue muriendo. Solo cuando la guerra termine, será posible negociar puestos y posiciones».

Los obispos de Sudán del Sur no usan medias tintas en el mensaje que redactaron al final de su último encuentro, entre el 29 y el 30 de enero y que se llevó a cabo en la capital, Yuba. «Las negociaciones, discusiones, conferencias, la diplomacia, las declaraciones, los apretones de mano en la televisión, las sanciones y el embargo de las armas no han llevado a nada, aunque los políticos nos digan que han trabajado mucho. Asuman el riesgo de hacer la paz».

El balance de la nación más joven del mundo no es nada positivo: después de dos años de independencia, explotó la guerra entre el presidente Salva Kiir y el vicepresidente, Riek Machar. Ambos líderes políticos exacerbaron el conflicto entre los dos principales grupos étnicos, los Dinka y Núer, que ha ido pasando de generación en generación. El país ha caído en un desastre, pues se combate desde 2013: ha habido 10,000 muertos, un millón 400 mil desplazados internos y alrededor de 5000 prófugos en el exterior. Alrededor del 20% de la población tuvo que abandonar la propia tierra debido al conflicto. El 27 de enero, las Naciones Unidas difundieron la noticia de la liberación de 3000 chicos de entre 11 y 17 años, que habían sido obligados a combatir en el Ejército Democrático de Sudán del Sur.

El mensaje de los obispos denuncia la difusión de armar entre la población civil: «Muchas comunidades disponen de armas de grueso calibre y muy sofisticadas. Esta es una amenaza contra la seguridad de nuestro país, incluso cuando vuelva la paz». Los principales motivos de este conflicto, según los religiosos, son la búsqueda de poder y el espíritu de la venganza. Pero no hay que olvidar las otras causas: en primer lugar, el conflicto por la tierra. «Disputas por la propiedad -explican en el mensaje-, derechos tradicionales, terrenos públicos y por los pastos, conflictos entre pastores y agricultores, las diferencias por la división de los terrenos se están volviendo cada vez más violentas. Una Comisión y una ley para la tierra deben garantizar normativas políticas coherentes para la gestión de los terrenos».

Los obispos animan al Consejo de las Iglesias de Sudán del Sur (que engloba a todas las confesiones cristianas en el país) que asuman un papel de guía en la promoción de la paz y de la reconciliación del país. «Se necesita un gobierno legítimo y constitucional», indicaron los obispos, pero no debe ser únicamente un único partido el que decida el futuro de la nación: todas las partes, todas las comunidades y todos los ciudadanos deberían tener un papel importante en la construcción del futuro.

El mensaje de los miembros de la Conferencia Episcopal de Sudán del Sur condena a los líderes que han conducido al país a una guerra: «El único gobierno legítimo es el que sea capaz de dar la paz, el desarrollo y la estabilidad a su pueblo. Los partidos que sigan combatiendo contra los ciudadanos inocentes de Sudán del Sur no tienen legitimidad».

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