Sánchez Sorondo insinúa que ya existe una relación de facto entre Pekín y Roma

Sánchez Sorondo insinúa que ya existe una relación de facto entre Pekín y Roma

"Lo real es que en este momento China y el Papa tienen una relación muy buena"

"Necesitamos hacer una distinción entre un acuerdo formal y las cosas reales (las que están sucediendo entre la gente). Lo real es que en este momento China y el Papa tienen una relación muy buena". Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de las academias pontificias de las Ciencias y de las Ciencias Sociales, ha dado a entender de esta forma que ya existe una relación de facto entre Pekín y el Vaticano, pese a que los dos lados aún tienen pendiente cerrar un acuerdo sobre los nombramientos episcopales.

Hablando con el Global Times en el marco de su visita al país asiático para una conferencia sobre trasplantes de órganos en Kunming, Sánchez Sorondo -fiel confidente del actual obispo de Roma- afirmó que aunque China y la Santa Sede no han mantenido relaciones diplomáticas plenas desde que Pekín las rompió en 1951, hay señales muy positivasde que los dos Estados han entrado en una nueva fase de su relación.

Aparte de estas cosas reales que señaló -"las que están sucediendo entre la gente"- el prelado también aportó otras evidencias para sostener su lectura de un acercamiento entre Pekín y Roma. Según le citó el Global Times, Sánchez Sorondo "afirmó que el Vaticano está comprometido con abordar la cuestión del cambio climático, que el pueblo chino sigue de cerca, y que el Papa considera muy importante".

China se está convirtiendo en un líder en la lucha contra el tráfico de órganos y los esfuerzos globales para combatir el cambio climático, habría dicho también el obispo argentino, siempre según el Global Times: algo que juzgó muy importante dada la influencia de China en el mundo, especialmente en la región Asia-Pacífico.

El proceso para regularizar los nombramientos episcopales en China, de modo que sean reconocidos tanto por el Vaticano como por la Iglesia china "subterránea" no afiliada con el Gobierno, ha sido el principal escollo en la última ronda de negociaciones entre los dos lados que arrancó hace ya tres años.

Hubo optimismo en 2015 y 2016 cuando cinco nuevos obispos recibieron el beneplácito tanto de Roma como de la comunidad católica fiel a ella, pero fuentes familiares con las conversaciones señalan que aún quedan al menos dos problemas.

Uno, la cuestión de los tres prelados nombrados por Pekín que no han sido reconocidos por la Santa Sede por no haber mantenido el celibato clerical, en dos de los tres casos, y por tener asuntos judiciales pendientes, en el caso del otro. Y dos, el hecho de que quede aún por resolver el tema de la detención extrajudicial del obispo de Wenzhou, Peter Shao Zhumin, víctima de un secuestro en mayo de este año por el que el portavoz del Vaticano, Greg Burke, afirmó estar "profundamente entristecido".

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