Reclamo del arzobispo al Estado por el narcotráfico

Reclamo del arzobispo al Estado por el narcotráfico

En su mensaje navideño, monseñor Eduardo Martín les exigió a las autoridades una mayor participación en la lucha contra ese flagelo.

El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, consideró propicia la Navidad para "pensar qué tipo de sociedad" se está generando en el país, luego de preguntarse porqué hay hombres "que necesitan de estupefacientes" para sostener sus vidas. También destacó que "hay un clamor de la Iglesia hacia el Estado", al que consideró como principal responsable para solucionar ese flagelo.

Martín se refirió, de ese modo, al pronunciamiento del titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, quien dijo que el narcotráfico es un delito que mancha con sangre todo lo que toca (ver aparte).

"Evidentemente, la Iglesia en su dimensión profética denuncia aquello que está desordenado, que está mal. Obviamente que el narcotráfico es una forma de explotación y de sojuzgamiento de las personas a través de toda la lucha que se genera entre los mismos grupos que trafican, que terminan siempre con muertos. Y además todo lo que imponen, como los productos que afectan la salud psíquica y física de las personas, y a la esclavitud a la que llevan a tantos", indicó el prelado en declaraciones a La Ocho.

En esa línea, el arzobispo señaló que "la Iglesia eleva su voz para que se tome conciencia y, en primer lugar, se advierta del daño que eso viene causando", al tiempo que enfatizó que "también hay un clamor hacia las autoridades, que son las que deben tomar cartas en el asunto en forma directa para que este flagelo pueda ir disminuyendo".

Al referirse a todas las personas que caen en las redes del narcotráfico, Martín señaló que, "evidentemente, hay un correlato, no hay venta sin consumo".

"Entonces, nos tenemos que preguntar qué tipo de sociedad estamos generando, qué tipo de hombre estamos formando que necesita de estupefacientes para poder estar tranquilo, para poder tener paz y para buscar una salida a su vida. Para algunos es una evasión, algunos lo toman como un divertimento, una cultura hedonista, de la búsqueda del placer. Otros lo hacen por situaciones de marginalidad, otros por no encontrar respuestas a sus vidas. Pero todo eso destruye. También hay un mensaje a nosotros mismos sobre qué tipo de vida estamos llevando, qué ausencia de ideales grandes tenemos que tenemos que recurrir a esto", precisó.

Asimismo, el prelado afirmó: "Escuché a una médica decir que estamos en la cultura de la pastilla. Para adelgazar, para bajar la presión, para el hígado, para evitar los hijos. La responsabilidad personal queda casi anulada. No estamos generando personas protagonistas de la vida, responsables de su propio destino. No digo que no haya que tomar pastillas, pero tenemos que educar en la responsabilidad personal".

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