Protesta en “L’Osservatore Romano”, las redactoras renuncian. Estupor de Monda: “Siempre se ha garantizado total libertad”

Protesta en “L’Osservatore Romano”, las redactoras renuncian. Estupor de Monda: “Siempre se ha garantizado total libertad”

Scaraffia, directora del suplemento “Mujeres, Iglesia, mundo”: «Nos sentimos depotenciadas». La réplica del director: al contrario, «se confirmó el presupuesto y se aseguró la difusión en otros países»

Según muchos en los Sacros Palacios la renuncia de Lucetta Scaraffia de “L’Osservatore Romano” era una bomba de relojería: se esperaba solamente la cuenta regresiva. La profesora, periodista y escritora, figura símbolo de la presencia femenina en la Iglesia, deja de colaborar con el periódico de la Santa Sede y, sobre todo, deja de dirigir el suplemento «Mujeres, Iglesia, mundo». Con ella renuncian muchas de las redactoras del suplemento, con duras acusaciones contra la nueva dirección de Andrea Monda, considerado responsable de haber depotenciado el proyecto editorial, dejando a la redacción en un «clima de desconfianza y deslegitimación». El mismo Monda rechaza tales acusaciones.

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La revista es un suplemento mensual que nació hace siete años cuando el director era Giovanni Maria Vian y cuando el Papa era Benedicto XVI. Para muchos representaba un cambio en relación con el tema de las mujeres en la Iglesia, y Scaraffia era un «ícono» de la revaloración femenina. El punto más alto llegó hace algunos meses, cuando en un artículo denunció el escándalo de los abusos sexuales y de poder contra las monjas cometidos por obispos y sacerdotes. Una plaga reconocida por el mismo Papa Francisco, en febrero, mientras volvía de los Emiratos Árabes Unidos.

Scaraffia era considerada una figura determinante dentro del periódico vaticano. Hasta el 31 de diciembre de 2018, último día de la redacción de Vian. Con Monda como director su influencia en el periódico habría disminuido. Y en los Sacros Palacios la incompatibilidad fue advertida inmediatamente. Algunos cuentan cómo fue la primera vez que Monda participó en una reunión del suplemento: una redactora le habría dicho que no era bienvenido, «por ser hombre».

«Fue un desgaste inexorable», dice Scaraffia, y la acumulación de episodios significativos tuvo algunos momentos críticos, como un artículo de Monica Mondo, periodista de Tv2000, publicado en el periódico del Papa: era una reseña sobre un documental que demostraba abusos contra religiosas, y, según el personal de la revista, habría estado en contraposición con la denuncia publicada un mes antes.

Y así se llega al artículo que será publicado en el próximo número, en el cual la directora escribe que su línea «no ha encontrado el apoyo de la nueva dirección, que pretende depotenciar “Mujeres, Iglesia, mundo”». ¿De qué manera? «Echando andar iniciativas de competencia, con el efecto de poner a las mujeres unas contra otras». Y luego el ataque directo: «Se vuelve a la selección de las mujeres desde lo alto, a la elección de colaboradoras que aseguren obediencia».

Monda responde en una nota. Desmiente la suspensión del suplemento “rosa”: «No está en discusión. Por lo que su historia continúa». Asegura que «en estos pocos meses he garantizado a la Profesora Scaraffia, y al grupo de mujeres de la redacción, la misma total autonomía y la misma total libertad que han caracterizado al suplemento desde que nació», absteniéndose de «interferir en la hechura del suplemento mensual y limitándome a ofrecer mi debido aporte (sugiriendo temas y personas que involucrar eventualmente) a la libre evaluación de la redacción». Declara que no ha querido «de ninguna manera depotenciar el suplemento mensual, para el cual fue aprobado el presupuesto y para el cual se garantiza la traducción y la difusión en otros países», a pesar de la necesidad «de contener los costes de la Curia». Y nunca «he seleccionado a nadie, hombre o mujer, con el criterio de la obediencia. Si acaso al contrario; he pedido libre confrontación, no construida sobre el mecanismo de unos contra otros o de los grupos cerrados». Está claro que Monda no consideró, desde su llegada al periódico, a Scaraffia la única depositaria del pensamiento femenino en el mundo eclesial, y esto habría encendido la mecha. El director anuncia que el «lunes se llevará a cabo una mesa redonda sobre un ensayo, firmado por 17 teólogas y estudiosas, “La voz de las mujeres” (Ediciones Paolinas)». Scaraffia habría sido invitada, pero no habría respondido. La cuenta regresiva para la explosión estaba acabando.

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