Peregrinación a Luján: uno más en la lluvia

Peregrinación a Luján: uno más en la lluvia

La Peregrinación a Luján dejó muchos mensajes. A pesar de la lluvia, la convocatoria fue multitudinaria. Como un peregrino más, siempre pateando al lado del pueblo, el Padre Pepe Di Paola acompañó a los fieles por la ruta. Ni el frío, ni el viento, ni la lluvia detienen esa fe, esa esperanza permanente en un país mejor, más justo, verdaderamente fraterno.

Y esta fue la esencia de la homilia del Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Mario Poli. Pidió por un país "más fraterno", en el que "todos nos consideremos hermanos".

El Padre Pepe sabe de esa búsqueda constante de la unidad. No hay buenos y malos. Todos son llamados a ese camino de unidad. No es fácil. Y mucho menos para aquellos que, como el Padre Pepe, mantienen su lucha cotidiana en las villas contra el flagelo del paco, la muerte en vida y la desesperanza.

Mirando permanentemente a María, como Madre que siempre cobija y recibe, el Cardenal Mario Poli también invitó a los jóvenes a que mantengan esa llama de la esperanza, de la acción concreta junto al otro, al más necesitado, para seguir cambiando el mundo.

El Padre Pepe Di Paola se ha convertido, no para gloria personal, sino como aporte a la Iglesia, en símbolo, referente, y ejemplo de muchos jóvenes. La muestra de ello fue por ejemplo su presencia en la Invasión de Pueblo en Pirán semanas atrás, junto a cerca de 1000 chicos y chicas. Algunos reflexionando profundamente sobre la vocación sacerdotal y la consagración, poniendo como prioridad a los más pobres. Otros, acercándose a las capillas y parroquias, regresando a esa Iglesia que dejaron luego de la secundaria, y a la que regresan ahora, empujados por la figura de Francisco, por la invitación a "hacer lío", y por hombres jóvenes como el Padre Pepe, que hacen carne y acto concreto el mensaje del Evangelio: Amando a todos, haciéndose uno con todos, viviendo en comunidad como los primeros cristianos, compartiéndolo todo, y dejando la vida, para liberar a miles de jóvenes de la opresión de la droga, en todas sus formas.

Por esto, y por mucho más, millones de argentinos peregrinan todos los años a Luján. Somos uno más en la lluvia, rezando, cantando, pidiendo. Un solo cuerpo, que busca paz y unidad.

Coment� la nota