El papa Francisco llamó a la reconciliación con la Iglesia Ortodoxa

El papa Francisco llamó a la reconciliación con la Iglesia Ortodoxa

El Sumo Pontífice visitó Turquía, se reunió con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla y pidió por la unidad de las dos iglesias cristianas separadas hace 1000 años

Luego de celebrar hoy junto al Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, una divina liturgia en el día de la fiesta de San Andrés, hermano de San Pedro y patrono de la Iglesia ortodoxa, Francisco hizo un fuerte llamado a la reconciliación y al restablecimiento de la plena comunión entre las dos iglesias cristianas, separadas desde hace 1000 años.

"Quiero asegurar a cada uno de vosotros que para alcanzar el anhelado objetivo de la plena unidad, la Iglesia Católica no pretende imponer ninguna exigencia, salvo la profesión de fe común", dijo el Papa luego de una larga ceremonia solemne en la Iglesia patriarcal de San Jorge, en el denominado Phanar, una suerte de "Vaticano" de los ortodoxos, de esta metrópolis.

"Estamos dispuestos a buscar juntos, a la luz de la enseñanza de la Escritura y la experiencia del primer milenio, las modalidades con las que se garantice la necesaria unidad de la Iglesia en las actuales circunstancias: lo único que la Iglesia Católica desea, y que yo busco como Obispo de Roma es la comunión con las Iglesias ortodoxas. Dicha comunión será siempre fruto del amor fraterno que muestra el lazo trascendente y espiritual que nos une como discípulos del Señor", sentenció.

El Papa, que en su discurso recordó que siendo arzobispo de Buenos Aires participó muchas veces de celebraciones junto a las comunidades ortodoxas de su ciudad, volvió a manifestar gran sintonía con el Patriarca Bartolomé, a quien ayer le había pedido una bendición, inclinando su cabeza y apoyándola en su pecho, en un gesto considerado sin precedente, histórico y profético.

El gran problema entre la Iglesia católica y la ortodoxa -que tiene 300 millones de fieles en todo el mundo-, separadas desde el cisma de 1054, es el primado del obispo de Roma, es decir, su rol y el modo en el cual ejerce su autoridad. En este sentido Francisco dejó en claro que no pretende imponerse ni dominar la "hermana" Iglesia ortodoxa, al subrayar que el restablecimiento de la plena comunión no significa ni "sumisión" del uno al otro, ni "absorción".

"Para llevar a término la reconciliación de los cristianos de Oriente y de Occidente, es de suma importancia conservar y sostener el riquísimo patrimonio de las Iglesias de Oriente, no sólo por lo que se refiere a las tradiciones litúrgicas y espirituales, sino también a las disciplinas canónicas, sancionadas por los Santos Padres y los concilios, que regulan la vida de estas Iglesias", dijo.

En un discurso que pronunció en italiano, Francisco, el papa de los pobres, también recordó que hay otros motivos urgentes que llaman a los cristianos a recuperar su unidad: los excluidos, las víctimas de guerras y terrorismo -mencionó el reciente y sangriento ataque a una mezquita en Nigeria-, los jóvenes desempleados y desconfiados hacia el futuro que hay actualmente en el mundo.

A su turno, el Patriarca Bartolomé, tras recordar su encuentro en Jerusalén en mayo pasado -para evocar la histórica reunión de sus predecesores Atenágoras y Pablo VI, hace 50 años-, elogió a su "santísimo y amado hermano en Cristo, obispo de Roma, Francisco". Y recordó uno de sus conceptos: "los modernos perseguidores de los cristianos no preguntan a qué Iglesia pertenecen sus víctimas", dijo, en alusión a las persecuciones que sufren muchos en Medio Oriente y Africa. "La unidad, por la cual nos comprometemos, se realiza ya en algunas regiones, desgraciadamente, a través del martirio", agregó.

Amén de volver a abrazarse y tomarse de las manos, Francisco y Bartolomé también firmaron una declaración conjunta en la que expresaron su "deseo de continuar a caminar juntos para superar, con amor y confianza, los obstáculos que nos dividen".

El Papa, que por la mañana se reunió con el gran rabino de Turquía, Isak Haleva, con quien mantuvo un reunión muy cordial y con quien pudo hablar en español, según contó el padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, esta tarde regresará a Roma después de visitar a jóvenes refugiados en un centro salesiano de esta ciudad

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