El Papa aprovechó sus vacaciones de julio para tratarse de la ciática

El Papa aprovechó sus vacaciones de julio para tratarse de la ciática

Se sometió a masajes e inyecciones para aliviar lo que considera "lo peor que me pasó"

 En sus apariciones públicas desde que empezó a retomar su agenda, poco a poco, a principios de este mes, al Papa Francisco se le ha visto bastante bien de salud y ánimos, incluso mejor que muchos a sus ochenta años. Ha trascendido ahora, no obstante, que durante sus vacaciones de julio se sometió a tratamientos bisemanales para aliviar la ciática que ha soportado durante los últimos años.

Así el pontífice no dedicó el "tiempo libre" del que disfrutaba el mes pasado solamente a sumergirse en la lectura, a suspender sus audiencias o a levantarse un poco más tarde, sino que también se sometió a intervenciones médicas por el trastorno de salud recurrente que lo aqueja desde que asumió el pontificado en 2013.

Por indicaciones de su médico personal, Jorge Bergoglio se sometió con constancia, dos veces por semana, a masajes e inyecciones para calmar el dolor en las piernas.

Desde los tiempos en que era arzobispo de Buenos Aires el pontífice argentino no se ha tomado vacaciones, propiamente dicho. Las últimas en regla que recuerda fueron en 1974, con lo que este descanso "hogareño" de este año lo dedicó de lleno a mejorar su estado general para enfrentar con más agilidad el año pleno de compromisos que tendrá por delante.

En su primera entrevista con periodistas cuando volvía de su visita a Brasil en julio de 2013 al ser consultado sobre lo peor que le había pasado desde que lo nombraron Papa, respondió: "Lo peor que me pasó fue la ciática, de verdad".

Francisco sorprende a turistas que lo ven saliendo de un edificio

Esta misma semana, de hecho, turistas que estaban dentro del recinto del Vaticano pudieron constatar de primera mano la salud relativamente buena de la que el Papa goza tras sus vacaciones veraniegas, cuando pillaron al pontífice saliendo de un edificio dentro de los muros vaticanos.

Tal y como informa ACI Prensa, alrededor de las 12.30h de este martes, el pontífice se detuvo en una zona del interior, no muy lejos de uno de los accesos que dan a lo que ya se considera territorio romano. De ahí que algunas personas presenciaran el momento.

El Santo Padre salió de uno de los edificios y los que se encontraban en ese momento no dudaron en acercarse a él y saludarlo.

Francisco se detuvo unos instantes y poco después se subió al vehículo blanco que lo esperaba. Al partir, saludó con la mano a los que se acercaban todavía hasta él, sorprendidos por su presencia.

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