Palabra de Vida, camino a la Navidad

Palabra de Vida, camino a la Navidad

Compartimos con ustedes, en el primer día de trabajo, y en el cumpleaños del Papa Francisco, la reflexión cotidiana, la "Palabra de Vida", del Movimiento de los Focolares, correspondiente a este 17 de diciembre.

Passa Parola

Creer que todos somos hermanos (Credere che siamo tutti fratelli)

Para ser lo que somos, ser el amor

Estamos todavía en el mes de diciembre, mes de Adviento, con la Navidad a la puerta, y la Palabra que nos repite: “Preparen el camino del Señor, enderecen sus sendas”.

Hace quince días hablamos, en efecto, de montículos que allanar, de pequeñas montañas en el camino de nuestra vida Y, a propósito de pequeñas montañas, yo quisiera comunicarles hoy la impresión maravillosa que me ha producido una frase de san Pablo. Dice: “Purifíquense de la levadura vieja, para ser masa nueva, pues son ázimos” (1 Cor 5, 7).

¿Qué hace la levadura? La levadura hincha. ¿Se de ese tipo de galletas que tienen unas pompitas producidas por la levadura? Para san Pablo la levadura es el símbolo del mal. El mal, de hecho, parece saciar nuestros deseos, o “apetitos”, como diría san Juan de la Cruz. Da la impresión de llenar el alma, pero es sólo apariencia, y Pablo invita a quitar esta hinchazón porque dice: “Son ázimos”, es decir, sin levadura. Habría que preguntarse, ¿cómo es que el Apóstol nos dice que quitemos la levadura y al mismo tiempo afirma que estamos ya sin levadura?

Miren que aquí está toda la moral de Pablo: nosotros somos ya cristianos por la gracia de Dios, somos ya el amor (la gracia es el amor de Dios en nosotros), nosotros ya somos puros (la gracia nos ha purificado, es más, nos ha “divinizado”), pero tenemos que ser lo que somos, tenemos que corresponder a esta gracia. De hecho, el cristianismo es la acción misteriosa de Dios, y a la vez una tensión continua del hombre.

Y todavía pueden preguntarme: ¿Por qué te ha impresionado tanto esta frase de san Pablo? Porque veo resumido aquí todo nuestro Ideal, toda nuestra espiritualidad. Nosotros no queremos otra cosa que ser lo que ya somos: verdaderos y auténticos cristianos, individualmente, y cuerpo de Cristo, colectivamente.

Esto es lo que queremos. A esto nos ha empujado el Espíritu Santo también con el Ideal: a ser lo que somos.

Por lo tanto, en espera de la Navidad, tratemos de ser realmente lo que somos: ser el amor, antes que nada hacia Dios, encarnando en cada momento su voluntad; y ser el amor hacía todos, de tal modo que engendremos constantemente a Jesús en medio de nosotros como homenaje, como homenaje más bello al Niño Jesús en su fiesta, y a María, su Madre, a quien revivimos, en cierto modo, al actuar así.

En el amor está todo: el amor vence la levadura del mal en nosotros y prepara un camino digno a Aquél que viene.

Por lo tanto, en estos días no nos olvidemos: ser lo que somos. Y éste podría ser el lema: Para ser lo que somos, ser el amor.

Chiara Lubich –  Rocca di Papa, 16.12.1982 – La vida, un viaje pp79-80 - Editorial Ciudad Nueva Madrid 

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