Padre Pepe Di Paola: "Francisco le dio a la Argentina un giro espiritual muy grande"

Padre Pepe Di Paola:

En la villa, todo pasa por la parroquia, los jóvenes, y los curas villeros que acompañan al Padre Pepe Di Paola. La puerta siempre está abierta. Gritan y juegan los pibes, el mate va de casa en casa, hay tiempo para un encuentro, una cena, un asado. Cada dos por tres, mientras Pepe va analizando cada pregunta, se abre la puerta con una madre, con un joven, con alguna consulta o alguna tarea pendiente.

"Mientras era Jorge, no lo conocían, lo conocen ahora al llamarse Francisco".

"El seminarista abreva de las bases, cuando se ve una iglesia que transpira la camiseta, que trabaja, que hace".

"Los pibes que me venían a ayudar a la villa, muchos que ahora son curas, también veían una iglesia que se metía en el trabajo diario, con la gente, que militaba en lo práctico todos los días".

"Hay muchos pibes que me venían a ayudar a la villa, que hoy son curas, que también ven una iglesia que trabaja, que está en lo práctico, en lo concreto de todos los días, hace falta además de la figura del Papa, que la iglesia este en consonancia con lo que predica".

La vocación.

"En mi familia, si bien el seminario es el que te forma, la primera formación es la casa, la familia. No tengo ningún familiar, monja o cura, pero mi vieja y mi viejo, María y José, eran de ir a la iglesia, pero no eran de grupos, ni de movimientos, ellos enseñaban la fe unida al trabajo y la solidaridad", rememora Pepe sobre los valores que recibió de chico en su familia.

A la formación familiar, el cura villero le suma el ejemplo del Padre Raúl Miguel Parrupato, un cura que hoy tiene 83 años, y sigue siendo un ejemplo para los jóvenes: "Yo oscilaba entre ser maestro rural, me gustaban varias cosas, estando en el Colegio Dámaso Centeno (Instituto Social Militar Dámaso Centeno) el cura de ahí, que vive,  que tiene 83 años, fue un ejemplo. Todavia hoy lleva a los chicos de campamento. Por todo esto, me decido en quinto año y entro al seminario".

"Raúl Miguel Parrupato y mi familia me formaron en mi vocación". Con el tiempo, el Padre Pepe, que hoy tiene más de 50 años, logró conciliar sus dos vocaciones y opciones predilectas: Jóvenes y pobreza. Cuando surgió la vacante en la Parroquia de Caacupé, en plena villa, tomó el desafío y comenzó su trabajo. El "hogar de Cristo" veía la luz, para acompañar, abrazar, proteger y salvar a muchos pibes sufrientes por el flagelo de la droga.

"La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres... así la Iglesia encuentra su salvación.” (Oscar Arnulfo Romero)

Las villas y el Estado ausente.

Hoy, hay gran preocupación por la situación general en relación a la droga y la inseguridad, flagelos que vienen unidos, de la mano. El Padre Pepe muestra su parecer con respecto a lo que fue ocurriendo en diferentes barrios de todo el país, Rosario por ejemplo, donde la ausencia del Estado generó el surgimiento de otros espacios de poder: "La falta de presencia del Estado lo trata de suplir un grupo de gente. Pueden ser buenos vecinos, a través de un comedor, o mala gente que está en la droga y en el delito. Hablamos de ausencia en mucho tiempo, por parte del Estado, no me extraña lo de Rosario, y lo que dicen otros compañeros en otras ciudades".

Los Obispos y la preocupación por el narcotráfico.-

El Padre Pepe desarrolla desde hace más de 14 años en el "Hogar de Cristo", un espacio en las villas que lucha para recuperar a los jóvenes que caen en la droga. Pero es mucho más que eso, es la parroquia, es el centro del trabajo mancomunado del barrio, con el espíritu de aquella Parroquia de Caacupé, donde el Padre Pepe logró unir a las dos facciones del barrio, trayendo desde Paraguay la imagen de la Virgen, como gesto unificador y pacificador.

Di Paola reconoce el acompañamiento por parte de los obispos argentinos: "Si, me siento acompañado, al presentar ya desde el 2009 el documento "La droga en las villas", hay una lista grande de obispos que llamaron, que se solidarizaron ante las amenazas que recibíamos. Para la iglesia fue un aporte cómo llevamos los curas villeros el trabajo contra la droga, cómo los asistimos y recuperamos a los que caen en la droga" .

Para Di Paola, el tema ahora está dentro del debate siempre, y además institucionalizado como prioridad: "Todo ha sido muy importante: La designación dentro de la comisión de pastoral, el tratamiento del tema en cada reunión o asamblea. Este año por ejemplo en la comisión de pastoral social hubo un tema relacionado con las adicciones. Los obispos quieren saber, preguntan mucho y quieren armar algo en las diócesis para trabajar este tema y poder dar respuestas. Para nosotros el llamado de obispos de todo el país para solidarizarnos con nuestra lucha, nos ayudó, y eso permitió poder llevar por todo el país nuestro testimonio a los jóvenes. A los obispos les preocupa mucho el tema de la droga, en las homilías por ejemplo, está siempre presente".

Francisco y "su" iglesia.

Di Paola, el Padre Pepe, admira profundamente a Bergoglio, mucho antes de ser el Papa. Y valora sus aportes y su mensaje. Ante la consulta sobre que iglesia recibió Francisco, analiza: "Bergoglio recibió una iglesia desacreditada, pero el primer paso importante fue Benedicto XVI, su renuncia fue revolucionaria, marca la grandeza de este hombre, la grandeza de decir: "No puedo afrontar esto". No sabíamos que era,  pero había muchas cosas, crisis, problemas, y ahí lo eligen a Bergoglio, rápidamente, y creo que ahí también hubo por parte de los cardenales un sentido común de entender que él  era el indicado para afrontar estos desafíos, sino, no hubiese ganado" .

Para Pepe, Bergoglio no perdió el tiempo, actuó de entrada: "Francisco fue instalando una agenda precisa, con temas fuertes e importantes, temas que lo han hecho vincularse con la gente inmediatamente. La gente se siente interpretada con el Papa,  a veces no tanto por el cura  o  el obispo".

La agenda inmediata de Francisco: "El Papa instalo de entrada temas fuertes: Apertura, compromiso,  seriedad, austeridad en la administración de la iglesia, le está dando una mirada mucho mas amplia en lo moral. Y eso hace que  la gente y los líderes mundiales lo admiren. Hasta Obama llega a decir que es su ídolo!" .

Di Paola cree que el Papa argentino está llamado a profundizar su rol de líder mundial: "Francisco está calando muy hondo en toda la humanidad, mucho más hondo que lo que muchos esperaban.  Él está encarnando cosas que la gente quiere" .

Bergoglio, Francisco, Argentina.

El padre Pepe sigue conversando, mientras atiende algunas cuestiones de la vida diaria de la parroquia, allí en La Cárcova, en la previa a la cena. No hay horarios, hay una actitud de presencia, comunión y servicio permanente. Volviendo a Francisco, analiza con mucha claridad el "fenómeno del Papa argentino" en nuestra sociedad: "A  la Argentina Francisco le dio un giro espiritual muy grande, él está generando un cambio, muchas de las actitudes positivas que tiene mucha gente en el país  tienen que ver con él, mucha gente podrá decir que muchos lo hacen por vedettismo, eso de ir y sacarse una foto con el Papa, pero mucha gente tuvo un cambio sincero espiritual, mucha gente cambió porque verdaderamente lo empezó a conocer, mientras se llamaba jorge no lo conocían, y lo conocieron ahora como Francisco. Algunos pillos, por ahí se aprovechan, esos que nunca faltan y que nunca faltarán, pero mucha gente, repito, se acerca y lo admira ahora porque acá no lo conocían".

"Lean y mediten asiduamente la Palabra del Señor, para creer lo que han leído, para enseñar lo que aprendieron en la fe, vivir lo que han enseñado. Recuerden también que la Palabra de Dios no es propiedad de ustedes: es Palabra de Dios. Y la Iglesia es la que custodia la Palabra de Dios" (Francisco)

En búsqueda de vocaciones...

¿La figura de Francisco podrá despertar más vocaciones sacerdotales? "Eso lo va a decir el tiempo, porque el seminarista se nutre, bebe de las bases, abreva de las bases cuando ve que hay una iglesia que transpira la camiseta, o sea que trabaja, que hace. Yo entré al seminario porque veía  ese cura que armaba un campamento, un retiro, una misa, una actividad solidaria" .

Así como el Pato Perrupato influyó en el Padre Pepe, él mismo ahora despierta con su trabajo vocaciones en la villa: "Los pibes que me venían a ayudar a la villa, muchos que ahora son curas, también veían una iglesia que se metía en el trabajo diario, con la gente, militaba en lo práctico todos los días".

"Conscientes de haber sido elegidos entre los hombres y constituidos en favor de ellos para cuidar las cosas de Dios, ejerzan con alegría y caridad sincera la obra sacerdotal de Cristo, con el único anhelo de gustar a Dios y a no a ustedes mismos. Sean pastores, no funcionarios. Sean mediadores, no intermediarios" (Francisco)

Francisco no puede hacer todo. "Hace falta y ayuda el Papa francisco con su ejemplo, pero, ademas de la guía y la figura del Papa, lo más importante es  que la iglesia este en consonancia con lo que predica", sostiene Pepe.

El sueño: Francisco, algún día, en la villa...

Le consultamos a Pepe Di Paola si imagina a Bergoglio visitando el país y oficiando misa en la villa: "Mira, puede ser, no se tanto pero puede ser, no voy a decir nada porque Francisco te puede sorprender todos los días... no te digo ni que si ni que no"

Pasión por el globo... De quemero a cuervo...

Sobre el final de la nota, una confesión futbolera. Ante la pregunta clave, si va a ascender o no el equipo de sus amores, Huracán de Parque Patricios, el Padre Pepe se sincera: "¡No, ahí no se, ojalá! ¡Ahí me abstengo, por ahora estamos guardando silencio! ¡No se si haremos milagros ahí!" (risas) El recuerdo es inevitable: En agosto de 2013, José María Di Paola, el Padre Pepe, visitó al Papa Francisco, el hincha de San Lorenzo más famoso,  y le llevó... una camiseta del globo!

Cae la noche, y la actividad no se detiene. Luego del asado, mientras todos, en comunidad, van ordenando y limpiando, cuesta distinguir cual es cada familia, quien es el cura, el joven que ayuda, las madres, las colaboradoras de la parroquia, los hombres rudos que luego de la faena cotidiana, llegan a la villa, y se van derecho a la parroquia para lo que haga falta. Es inevitable la comparación con la vida de aquellos primeros cristianos que, viviendo en una profunda comunión, y en comunidad, eran una sola familia, un solo cuerpo, poniendo todo en común, los bienes materiales, y la vida misma. Tal vez en las villas este lo que nos pide Francisco: Ser una gran familia, en paz, con respeto, trabajando todos juntos, sin sacarnos el cuero, sin grietas, pensando siempre en todo aquello que nos une...

Mañana, habrá que salir de nuevo al ruedo. A recorrer la villa en bicicleta, acercarse a todas las necesidades, organizar un campamento, un campeonato de fútbol para los pibes, salir a rescatar a un chico que está consumiendo paco. Una lucha diaria, continua, cotidiana. Una lucha, una vocación, una consagración,  de por vida...

"Tengan siempre ante sus ojos el ejemplo del Buen Pastor, que no ha venido para ser servido, sino para servir y para tratar de salvar lo que estaba perdido" (Francisco)

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