Los obispos exhortan a construir una Patria más fraterna

Los obispos exhortan a construir una Patria más fraterna

 En un mensaje navideño titulado “Y en la tierra paz a los hombres¨, la Conferencia Episcopal Argentina exhortó hoy a los argentinos a “construir juntos una Patria más fraterna” y a renovar el compromiso con la paz, al recordar que este don es “siempre un desafío y una tarea para todo hombre y mujer de buena voluntad”. 

Los obispos advirtieron que “lo que compromete la paz tiene su raíz en el corazón del hombre herido por el pecado” y atribuyeron sus consecuencias a “los desequilibrios sociales y económicos que reclaman un orden mundial más justo; en el desprecio por la vida que es el derecho fundamental de la persona; en el delito del narcotráfico y la trata de personas”, entre otros males.

La Conferencia Episcopal Argentina exhortó hoy a los argentinos a “construir juntos una Patria más fraterna” y a renovar el compromiso con la paz, al recordar que este don es “siempre un desafío y una tarea para todo hombre y mujer de buena voluntad”. 

Los obispos advirtieron que “lo que compromete la paz tiene su raíz en el corazón del hombre herido por el pecado” y atribuyeron sus consecuencias a “los desequilibrios sociales y económicos que reclaman un orden mundial más justo; en el desprecio por la vida que es el derecho fundamental de la persona; en el delito del narcotráfico y la trata de personas”. 

Asimismo, dijeron verlas “en los fanatismos que utilizan el nombre de Dios para justificar la muerte; en el odio que cierra el camino a la reconciliación; en la corrupción y la falta de ejemplaridad que empobrece el nivel moral de la sociedad; en una cultura individualista que debilita los vínculos personales y los lazos comunitarios; en un modo de pensar que privilegia el éxito del tener sobre la riqueza del ser y sus valores”. 

“Navidad es el sí de Dios al hombre para acompañarlo a crear un mundo más humano, justo y fraterno”, subrayaron 

El mensaje navideño titulado “Y en la tierra paz a los hombres” fue difundido al cierre de las 169ª reunión de la Comisión Permanente del Episcopado, que se desarrolló entre ayer y hoy en la sede episcopal del barrio porteño de Retiro. 

Texto del mensajeEn la Navidad escuchamos con gozo: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por él!” (Lc. 2, 14). Renovamos la certeza de sabernos amados y visitados por Dios, y celebramos el anuncio de paz como un don que tiene su fuente en Dios y su camino en Jesucristo. La paz siempre es un desafío y una tarea para todo hombre y mujer de buena voluntad. Queremos compartir la alegría de este anuncio para construir juntos una Patria más fraterna. Navidad es, en la persona de Jesús, el comienzo de lo nuevo. 

Sabemos que lo que compromete la paz tiene su raíz en el corazón del hombre herido por el pecado. Vemos sus consecuencias en los desequilibrios sociales y económicos que reclaman un orden mundial más justo; en el desprecio por la vida que es el derecho fundamental de la persona; en el delito del narcotráfico y la trata de personas; en los fanatismos que utilizan el nombre de Dios para justificar la muerte; en el odio que cierra el camino a la reconciliación; en la corrupción y la falta de ejemplaridad que empobrece el nivel moral de la sociedad; en una cultura individualista que debilita los vínculos personales y los lazos comunitarios; en un modo de pensar que privilegia el éxito del tener sobre la riqueza del ser y sus valores. Navidad es el sí de Dios al hombre para acompañarlo a crear un mundo más humano, justo y fraterno. 

En Navidad Dios se hace cercano y asume nuestra condición humana haciéndonos sus hijos y renovando los vínculos familiares y sociales. Mirando el pesebre en esta Navidad, se nos invita a renovar el mandamiento del amor y a decir juntos la oración que nos ha acompañado durante estos años: Danos, Señor, la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda. Que María Santísima, nuestra Madre de Luján, nos acompañe en este camino de amor, de justicia y de paz, para alabanza de Dios y al servicio de nuestra Patria. 

169º Reunión Comisión Permanente de la conferencia Episcopal Argentina, 17 de diciembre de 2014.

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