Obispos de Chile por abusos: “Sentimos dolor y vergüenza”

Obispos de Chile por abusos: “Sentimos dolor y vergüenza”

“Hemos cometido errores, jamás imaginamos afrontar como Iglesia esta crisis dolorosísima”, aceptó Juan Ignacio González, uno de los voceros del episcopado chileno a pocas horas de una serie de reuniones con el Papa para afrontar el escándalo por los abusos sexuales contra menores

Es el momento más difícil en la historia moderna de la Iglesia en Chile. Con “dolor y vergüenza”, los obispos del país se alistan a afrontar una serie de reuniones con el Papa en el Vaticano. Encuentros “bajo estricta confidencialidad”, que buscan ir a fondo en una crisis sin precedentes por causa de los abusos sexuales contra menores de parte de clérigos. A pocas horas del primer encuentro, dos voceros del episcopado comparecieron ante la prensa y anticiparon que, “si es necesario”, pedirán perdón por sus faltas setenta veces siete. 

  

Ante una alta expectativa Fernando Ramos, secretario general Conferencia Episcopal Chilena, y Juan Ignacio González, obispo de San Bernardo, dieron una conferencia ante periodistas en una sala del edificio que alberga la Radio Vaticana, a poco metros de la Plaza de San Pedro. Anticiparon que sostendrán “varias reuniones” con Francisco, pero aclararon que aún desconocen la dinámica de trabajo. 

  

Hasta Roma ya llegaron 34 obispos, 31 en ejercicio y otros tres eméritos, entre ellos el cardenal Francisco Javier Errázuriz, antiguo arzobispo de Santiago y quien finalmente decidió viajar pese a que, en un primer momento, había informado que no acudiría a la cita con el obispo de Roma.  

  

“¿Cuál es nuestra actitud? Es, en primer lugar, de dolor y vergüenza, porque lamentablemente hay víctimas y eso nos causa un profundo dolor. Y vergüenza porque estos abusos se han cometido en ambientes eclesiales, donde jamás deberían haber ocurrido”, sostuvo Ramos. 

  

“Si estamos humillados o no creo que no es relevante, lo importante es activar a la Iglesia para hacer todo por las víctimas. Creemos que este es un momento muy importante para la Iglesia, que no sólo está formada por los obispos y los sacerdotes, sino por todo el pueblo de Dios. Es un momento que nos ofrece oportunidades de mejoramiento y renovación”, añadió. 

  

Precisó que la primera cita todos juntos con el pontífice tendrá lugar a primeras horas de la tarde de este martes 15 de mayo, en una sala contigua al Aula Pablo VI (el más grande auditorio de la Santa Sede). Recordó que la convocatoria provino de la carta que el mismo Papa escribió a los obispos chilenos el 8 de abril pasado en la cual reconoció haber cometido “graves equivocaciones” en la valoración del flagelo de los abusos sexuales, entre otras cosas por “falta de información veraz y equilibrada”. 

  

Además, estableció que el objetivo central de las reuniones será compartir las conclusiones del informe de más de dos mil páginas realizado por el enviado papal, Charles Scicluna, tras su viaje a Santiago algunas semanas atrás y tomar medidas a corto, mediano y largo plazo para restablecer la comunión perdida. 

  

Ramos constató que en los diálogos con Francisco se abordarán los “abusos de poder, de conciencia y abusos sexuales de las últimas décadas en la Iglesia chilena”, además de “identificar los mecanismos de encubrimiento”. Anticipó que será un “largo proceso sinodal”, que “no terminará en dos días” y cuyo objetivo es propiciar cambios para que los abusos no se repitan.  

  

“Estamos iniciando con escucha, se nos va a entregar mucha información relevante. Si este problema persiste, si persiste el dolor y la molestia de las víctimas quiere decir que no hemos hecho bien nuestro trabajo. Ahí hay un área importante de autocrítica, sobre la falta de prevención y de atención a las víctimas”, siguió. 

  

Insistió que atender el dolor de los afectados es “un imperativo moral muy grande” y, “si es necesario”, como Jesús, se pedirá perdón no sólo siete veces, sino 70 veces siete. “Tenemos la plena disponibilidad de pedir perdón pero queremos que sea realmente reparador, esa es nuestra aspiración más grande”, agregó. 

  

Aseguró que los obispos “nunca se sintieron traicionados” por la decisión del Papa Francisco de mantener como obispo de Osorno a Juan Barros, nombrado por él en 2015 y señalado por las víctimas del sacerdote abusador Fernando Karadima como uno de sus cómplices y encubridor. “No conocemos la evolución de los hechos y por eso no podemos dar una opinión completa, no tenemos suficiente información”, dijo. 

  

Tanto Fernando Ramos como Juan Ignacio González coincidieron en no descartar que, tras las entrevistas de esta semana con el líder católico, algunos obispos renuncien o sean cesados de sus puestos. Pero aclararon que la solución de la crisis va más allá de la remoción de pastores.  

  

“Es posible que ocurra eso, pero no depende de nosotros. Es posible que (el Papa) llame a algunos obispos aparte, no se que disposición pueda tomar. No es tarea mía juzgar a los demás, pero si él lo pide (renunciar) lo vamos a hacer. Depende del Papa, no podemos autónomamente decidir”, insistió González. 

  

Destacó la capacidad que tuvo Francisco de arrepentirse, saber pedir disculpas, escribir una carta, manifestar su dolor y tomar las riendas pidiendo perdón. “Es un ejemplo maravilloso que vamos a seguir”, subrayó. 

  

Si bien reveló que en el seno de la Conferencia Episcopal Chilena existe una comisión de lucha contra los abusos sexuales desde 2011, constató que no ha sido suficiente lo hecho hasta ahora. Asimismo, consideró que las víctimas deben ser siempre creídas y advirtió que, cuando escucha declaraciones duras de su parte él prefiere, en todo momento, comprender su sufrimiento.  

  

González, que durante la visita apostólica del Papa Francisco a Chile -en enero pasado- fue uno de los defensores más acérrimos de Juan Barros mientras arreciaban las críticas y los señalamientos en su contra, explicó que lo hizo como “una obra de caridad” con el “hermano herido y abandonado”. Pero luego aclaró que no tiene contacto con él desde hace tres semanas.  

  

Aceptó que jamás imaginó ver a la Iglesia chilena bajo el escrutinio mundial por escándalos de abusos sexuales, reconoció que se trata de “algo dolorosísimo” producto de múltiples factores, y por eso, anticipó que mucho se debe reconstruir, sobre todo en la formación impartida en los seminarios. “De todas maneras somos muy optimistas; estamos adoloridos, con vergüenza pero con mucha esperanza”, describió.  

  

Y concluyó: “El punto central son las víctimas, en muchas ocasiones hemos intentado repararlas pero no hemos tenido éxito. Ahora queremos hacer las cosas bien, con humildad, con esperanza, siguiendo las enseñanzas del señor Jesús, en un intento por reparar sobre todo con las víctimas, que son la prioridad de la Iglesia hoy”. 

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