Mons. Marino llama a los consagrados a ser “semillas preciosas en un mundo atormentado”

Mons. Marino llama a los consagrados a ser “semillas preciosas en un mundo atormentado”

Con una importante concurrencia de consagrados, la vida religiosa presente en la diócesis de Mar del Plata celebró un encuentro el lunes 2 de febrero para conmemorar, en la fiesta de la Presentación del Señor, la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. El obispo diocesano, monseñor Antonio Marino, los invitó a vivir desde sus carismas el llamado a ser una “Iglesia en salida” e “introducir en este mundo atormentado semillas preciosas del cielo nuevo y de tierra nueva”.

Con una importante concurrencia de consagrados, la vida religiosa presente en la diócesis de Mar del Plata celebró un encuentro el lunes 2 de febrero para conmemorar, en la fiesta de la Presentación del Señor, la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. 

El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, presidió una misa en el convento de las monjas carmelitas, ubicado al lado de la Villa Marista de esta ciudad. En su homilía, los invitó a “renovar su fidelidad al Evangelio y reavivar el don de la profecía que se ejerce con el testimonio de vida”. 

Monseñor Marino también los alentó a vivir en el espíritu de Pentecostés y responder al llamado del Papa a ser una Iglesia en salida, según su carisma. 

“¿Qué es ‘salir’ para un cristiano que quiere ser misionero? Se trata ante todo de ‘salir de sí mismos’ para estar centrados totalmente en la voluntad de Dios en nuestras vidas. Santa Teresa del Niño Jesús, viviendo en su Carmelo, ‘salía’ siempre de sí y estaba siempre en su Jesús y en las grandes causas del Reino y de la Iglesia. La salida a las periferias geográficas y existenciales, es más urgente que nunca, pero se realiza de muy distintos modos”, sostuvo el prelado. 

Para los consagrados debe ser un año de especial conversión y alegría, agregó el obispo. Animados por la esperanza de la fe y el testimonio, los invitó a “introducir en este mundo atormentado semillas preciosas del cielo nuevo y de la tierra nueva”. 

“Según el deseo del Papa, la vida consagrada debe servir para despertar al mundo de su somnolencia y de sus falsas ilusiones. Expresen alegría y sencillez, mejoren todo lo posible la calidad de sus relaciones fraternas, e invoquen sin cesar al Espíritu de Cristo”, les pidió el obispo. 

El encuentro de religiosos se extendió luego de la misa con un ágape fraterno.

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