Mons. Kräutler. Amazonía: un desafío para la Iglesia y la humanidad

Mons. Kräutler. Amazonía: un desafío para la Iglesia y la humanidad

La Iglesia católica se está preparando para el Sínodo para la Panamazonía, donde se han involucrado un buen número de personas de la región. Con el Sínodo llegó la hora de hacer propuestas, de buscar nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral

El pasado 11 de marzo, Monseñor Erwin Kräutler, Obispo emérito del Xingu y Coordinador de REPAM-Brasil, en el Aula Inaugural en la Facultad Jesuita – FAJE, de Belo Horizonte, hacía una lectura del Sínodo desde una perspectiva histórica, a nivel social, político y eclesial. En este artículo recogemos algunos de sus planteamientos.

Monseñor Erwin Kräutler llegó a la Prelatura del Xingú en 1965, de donde fue obispo de 1981 a 2015. Estos 54 años le han permitido conocer y denunciar muchas situaciones de injusticia contra los pueblos y el medio ambiente.

¿Qué es la Amazonia?

La Amazonía es la mayor cuenca hidrográfica del mundo con el 20% del agua dulce no congelada del planeta. Es de una biodiversidad gigantesca que hasta hoy no ha sido suficientemente investigada y catalogada. Aún más, el bosque tiene una función reguladora del clima, absorbiendo el gas carbónico, gran responsable del calentamiento global. Nos impresiona particularmente el fenómeno de los llamados Ríos Voladores, una especie de curso de agua invisible que circula por la atmósfera. Se trata de la humedad generada por la Amazonía y que se dispersa por todo el continente sudamericano.

¿De quién es la Amazonia?

Muchas empresas extranjeras que se han establecido en el territorio con el aval del gobierno brasileño afirman: “La amazonia es nuestra”. “Considero esto grotesco”, afirma el prelado. Y añade: “Otro ejemplo para comprobar la “internacionalización” de la Amazonía es la tan hablada Zona Franca de Manaos, creada en 1957 y bendecida diez años después por la dictadura militar con el propósito de estimular el desarrollo económico de la Amazonía Occidental. Los verdaderos beneficiados son, sin duda, empresas extranjeras”.

La historia de la Iglesia en la Amazonía difiere de la historia de la Iglesia en otras partes de Brasil. La Iglesia de este territorio, afirma el Obispo, “fue pionera en dejarse entusiasmar por el Espíritu del Concilio Vaticano II. Medellín (1968) intentó latinoamericanizar las constituciones y decretos de aquel evento histórico, el Encuentro de los Obispos de la Amazonía en Santarém buscó amazonizar a Medellín. Desde 1954 los obispos de la Amazonía se reunieron periódicamente, pero el Documento de Santarém engendró una nueva primavera para toda la Amazonía. Los obispos hablaron de “una Iglesia con rostro amazónico”. Se dejaron inspirar por la palabra del Papa Pablo VI “Cristo apunta a la Amazonía”.

Anuncio del Sínodo

El domingo, 15 de octubre de 2017, el papa Francisco se dirigió a los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano y anunció la convocatoria de una Asamblea especial del Sínodo de los Obispos para la Pan-Amazonía.

El Papa quiere saber lo que el Pueblo de Dios piensa sobre “las amenazas y dificultades para la vida, el territorio y la cultura; sobre las aspiraciones y desafíos de los pueblos amazónicos en relación a la Iglesia y al mundo; qué esperanza ofrece la presencia de la Iglesia a las comunidades amazónicas para la vida, el territorio y la cultura; cómo la comunidad cristiana puede responder ante situaciones de injusticia, pobreza, desigualdad, violencias (droga, explotación sexual, discriminación de los pueblos indígenas, migrantes, etc.) y de exclusión”.

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