Mons. D’Annibale: seamos voz que permita a la Palabra llegar

El obispo de Río Gallegos, monseñor Miguel Ángel D’Annibale, comentó el evangelio del tercer domingo de Adviento, en el que la liturgia presenta el testimonio de Juan el Bautista, que se reconoce como “una voz que grita en el desierto”. A partir de esta figura, el obispo propuse ser voces claras, serenas y firmes que transmitan a Jesús en los distintos ámbitos de la vida.

El obispo de Río Gallegos, monseñor Miguel Ángel D’Annibale, comentó el evangelio del tercer domingo de Adviento, en el que la liturgia presenta el testimonio de Juan el Bautista, que se reconoce como “una voz que grita en el desierto”, llamando a allanar los caminos para la venida del Mesías. 

Monseñor D’Annibale destacó las palabras de Juan, que se presenta ante los enviados de los sumos sacerdotes como “una voz”. El prelado explicó que esa figura se distingue de Jesús, el Mesías, al que san Juan evangelista presenta como la Palabra. 

“Juan nos dice que el Bautista es una voz que grita en el camino y pide allanar el camino para preparar el camino. Una cosa es la voz, y otra cosa es la palabra. A través de mi voz, yo comunico esa Palabra. Intentando explicar la palabra de Dios, busco que acepten la Palabra. Es interesante la misión de Juan: él es la voz, no la Palabra. Es la voz que permite que la Palabra llegue”, observó el obispo. 

“Tomemos esta imagen y llevémosla a nuestras vidas”, propuso. “¡Qué linda misión la que tenemos los cristianos, que brota del bautismo! Somos voz y Jesús la toma y se hace presente como Palabra en medio de su pueblo y de nuestras vidas”, agregó el obispo. 

Monseñor D’Annbiale propuso una serie de preguntas para reflexionar: “¿Somos humildes dejando que nuestra voz llegue de una manera que la Palabra pueda llegar al corazón de otro? ¿O llenamos de palabras nuestra voz y no dejamos a la Palabra, que es Jesús?”. 

“Parece –añadió- un juego de palabras, pero en la medida en que capto que soy voz, y me dejo tomar por la Palabra en mi corazón, esa voz transmite también la Palabra del Señor. Veamos que esta voz que somos tiene que abrirse a la palabra y comunicar la Palabra”. 

Monseñor D’Annibale también invitó a reflexionar: “La voz que usamos en nuestras casas, nuestras calles… ¿no es una voz que no construye, a veces? En cambio, la voz que anima, que da buen consejo, que puede decir ‘te quiero’, ‘te espero’, ‘te necesito’, ‘por favor’. Todas esas voces anuncian a Jesucristo”. 

“Basados en Juan el Bautista, seamos una voz clara, una voz serena, una voz firme para decir las cosas, para realmente hacer presente a Jesús”, concluyó el obispo.

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