Del “like” al “amén”, insidias y ventajas de la red según Francisco

Del “like” al “amén”, insidias y ventajas de la red según Francisco

El Papa dedica su mensaje anual para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales al internet, advierte sobre los peligros de un instrumento que puede convertirse en una “telaraña que atrapa”, sobre todo a los más jóvenes

Comunidad versus aislamiento. Contacto o narcisismo. Reconocimiento del otro contra individualismo y espirales de odio. Los peligros y las potencialidades de la red en el más reciente mensaje del Papa con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. “Somos miembros unos de otros. De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana”, es el título del documento, dado a conocer este jueves 24 de enero por la sala de prensa del Vaticano.

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 Lejos de ser un diagnóstico fatalista, se trata de un análisis concreto sobre una realidad presente en la vida de gran parte de los seres humanos a nivel mundial. No se trata de una condena a la tecnología; más bien busca señalar ventajas e insidias. Pero, sobre todo, invita a pasar de una cultura de los “likes” al “amén”, propio de las comunidades que acogen a los demás con apertura de corazón.

“El ambiente mediático es hoy tan omnipresente que resulta muy difícil distinguirlo de la esfera de la vida cotidiana. La red es un recurso de nuestro tiempo. Constituye una fuente de conocimientos y de relaciones hasta hace poco inimaginable. Sin embargo, a causa de las profundas transformaciones que la tecnología ha impreso en las lógicas de producción, circulación y disfrute de los contenidos, numerosos expertos han subrayado los riesgos que amenazan la búsqueda y la posibilidad de compartir una información auténtica a escala global”, escribió el Papa.

Agregó que internet representa una “posibilidad extraordinaria” de acceso al saber, pero también se ha manifestado como uno de los lugares más expuestos a la desinformación y a la distorsión consciente y planificada, tanto de los hechos como de las relaciones interpersonales, que a menudo asumen la forma del descrédito.

Más adelante, denunció que las redes se prestan a un uso manipulador de los datos personales con la finalidad de obtener ventajas políticas y económicas, sin el respeto debido a la persona y a sus derechos. Lamentó que, según indican las estadísticas, uno de cada cuatro jóvenes se ha visto envuelto en episodios de acoso cibernético. 

Por eso urgió a ver a la red como una comunidad que, cuanto más cohesionada y solidaria, más está animada por sentimientos de confianza, persigue objetivos compartidos y mayor es su fuerza. Pero precisó que, como red solidaria, la comunidad necesita de la escucha recíproca y del diálogo basado en el uso responsable del lenguaje. 

“Es evidente que, en el escenario actual, las redes sociales no son automáticamente sinónimo de comunidad. En el mejor de los casos, consiguen dar prueba de cohesión y solidaridad; pero a menudo se quedan solamente en agregaciones de individuos que se agrupan en torno a intereses o temas caracterizados por vínculos débiles”, estableció Jorge Mario Bergoglio.

Además constató que, muchas veces, la identidad en las redes sociales se basa en la contraposición frente al otro, frente al que no pertenece al grupo, y esta se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosión de todo tipo de prejuicios (étnicos, sexuales, religiosos y otros). 

Según el Pontífice, esa tendencia alimenta grupos que excluyen la heterogeneidad, que favorecen, también en el ambiente digital, un individualismo desenfrenado, terminando a veces por fomentar espirales de odio. Así, consideró, lo que debería ser una ventana abierta al mundo se convierte en un escaparate en el que exhibir el propio narcisismo. 

“La red constituye una ocasión para favorecer el encuentro con los demás, pero puede también potenciar nuestro autoaislamiento, como una telaraña que atrapa. Los jóvenes son los más expuestos a la ilusión de pensar que las redes sociales satisfacen completamente en el plano relacional; se llega así al peligroso fenómeno de los jóvenes que se convierten en ‘ermitaños sociales’, con el consiguiente riesgo de apartarse completamente de la sociedad. Esta dramática dinámica pone de manifiesto un grave desgarro en el tejido relacional de la sociedad, una laceración que no podemos ignorar”, continuó.

En este contexto, Francisco llamó a los cristianos a manifestar la comunión que define su identidad como creyentes, porque -dijo- la fe misma es una relación, un encuentro y mediante el impulso del amor de Dios se puede comunicar, acoger, comprender y corresponder al don del otro.

Subrayó que la vida de las personas crece en humanidad al pasar de un carácter individual a una realidad personal, ya que el auténtico camino de humanización va desde el individuo que percibe al otro como rival, hasta la persona que lo reconoce como compañero de viaje. 

Añadió que la imagen del cuerpo y de los miembros recuerda que el uso de las redes sociales es complementario al encuentro en carne y hueso, que se da a través del cuerpo, el corazón, los ojos, la mirada y la respiración del otro. Señaló que si se usa la red como prolongación o como espera de ese encuentro, entonces no se traiciona a sí misma y sigue siendo un recurso para la comunión. 

Así, explicó, si una familia usa la red para estar más conectada y luego se encuentra en la mesa y se mira a los ojos, entonces es un recurso; o si una comunidad eclesial coordina sus actividades a través de la red, para luego celebrar la eucaristía juntos, entonces es un recurso. “Si la red me proporciona la ocasión para acercarme a historias y experiencias de belleza o de sufrimiento físicamente lejanas de mí, para rezar juntos y buscar juntos el bien en el redescubrimiento de lo que nos une, entonces es un recurso”, indicó. 

“Esta es la red que queremos. Una red hecha no para atrapar, sino para liberar, para custodiar una comunión de personas libres. La Iglesia misma es una red tejida por la comunión eucarística, en la que la unión no se funda sobre los ‘like’ sino sobre la verdad, sobre el ‘amén’ con el que cada uno se adhiere al cuerpo de Cristo acogiendo a los demás”, sentenció. 

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