Los Lefebvrianos: retomamos la discusión teológica con el Vaticano

Los Lefebvrianos: retomamos la discusión teológica con el Vaticano

El nuevo superior Pagliarani fue recibido por el cardenal Ladaria en la Congregación para la Doctrina de la Fe: hay una «irreducible divergencia doctrinal» que no puede ser ignorada

«Todo empuja a la Fraternidad a retomar la discusión teológica». Lo anunciaron los lefebvrianos en una nota en la que se refiere que el nuevo superior, Davide Pagliarani, fue recibido por el cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Luis Ladaria, ocasión para conocerse, dejar constancia de una «irreducible divergencia doctrinal» entre Roma y el grupo fundado después del Concilio Vaticano por monseñor Marcel Lefebvre, y, precisamente, para «retomar la discusión teológica» con la Santa Sede, «bien conscientes de que el Buen Dios no les pide necesariamente que convenzan a sus interlocutores, sino que lleven frente a la Iglesia el testimonio incondicional de la fe». 

El jueves 22 de noviembre de 2018, refiere la misma fraternidad sacerdotal en una nota publicada desde Menzingen, el cuartel general suizo de los lefebvrianos, «el abad David Pagliarani, superior general de la Fraternidad San Pío X, fue a Roma, invitado por del cardenal Luis Ladaria Ferrer, prefecto de la Congregación para la Doctrina de La Fe. Iba acompañado por el abad Emmanuel du Chalard. El cardenal Ladaria estaba asistido por monseñor Guido Pozzo, secretario de la comisión pontificia “Ecclesia Dei”. 

La conversación se llevó a cabo en las oficinas de la Congregación para la Doctrina de la Fe «de las 16.30 a las 18.30. Tenía como objetivo permitir que el cardenal Ladaria y el abad Pagliarani se encontraran por primera vez» y reflexionaran juntos sobre el estado de las «relaciones entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X, desde la elección de su nuevo superior general en julio». 

«Durante el coloquio con las autoridades romanas, se recordó que el problema de fondo es efectivamente doctrinal, y ni la Fraternidad ni Roma pueden eludirlo. Debido a esta irreducible divergencia doctrinal no se ha podido realizar desde hace siete años cualquier intento de elaborar un borrador de declaración doctrinal aceptable por ambas partes. Por este motivo, la cuestión doctrinal sigue siendo primordial». 

«La Santa Sede —prosiguen los lefebvrianos— no dice nada más cuando afirma solemnemente que se podrá establecer un estatuto jurídico para la Fraternidad solo después de la firma de un documento de carácter doctrinal». «Todo empuja, pues, a la Fraternidad a retomar la discusión teológica», se lee en el comunicado de los lefebvrianos, «bien conscientes de que el Buen Dios no les pide necesariamente que convenzan a sus interlocutores, sino que lleven frente a la Iglesia el testimonio incondicional de la fe». 

«El futuro de la Fraternidad está en manos de la Providencia y de la Santísima Virgen María, como demuestra toda la historia, desde su fundación hasta hoy». «Los miembros de la Fraternidad —concluye la nota— no quieren más que servir a la Iglesia y cooperar eficazmente en su regeneración, hasta dar la propia vida por su triunfo, si fuera necesario. Pero no sabrían elegir ni la manera, ni los términos, ni el momento de lo que pertenece solamente a Dios». 

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