«Lo importante es que Jesús nos salve, no que nos cure»

«Lo importante es que Jesús nos salve, no que nos cure»

Después de la pausa tras el viaje a Sri Lanka y Filipinas, vuelven a comenzar las misas matutinas de Francisco en Santa Marta. «Salvación» e «intercesión» son las «palabras clave» que definen a Cristo. «El pueblo estaba aburrido de la forma de enseñar la fe que tenían los doctores de la ley»

No importa tanto la gracia de una curación física, sino el hecho de que Jesús «nos salve e interceda por nosotros». Salvación e intercesión, pues, son las palabras clave con las que Francisco define la acción y la presencia de Cristo. El Pontífice lo dijo esta mañana, al retomar las misas matutinas con pequeños grupos de fieles en la capilla de la Casa Santa Marta, después de una breve pausa tras su viaje a Sri Lanka y Filipinas. 

Reflexionando sobre el Evangelio de hoy, que muestra a las multitudes de muchas regiones acudir para ver a Jesús, el Papa, según indicó la Radio Vaticana, observa que el Pueblo de Dios encuentra en el Señor «una esperanza, porque su forma de actuar, de enseñar, toca su corazón; llega al corazón porque tiene la fuerza de la Palabra de Dios». El Pueblo, explicó el Papa, «siente y ve que en Jesús se cumplen las promesas, que en Jesús hay una esperanza. El pueblo estaba un poco aburrido por la forma de enseñar la fe de los doctores de la ley de aquella época», que llenaban de preceptos y mandamientos, pero «no llegaban al corazón de la gente. Y, cuando ve a Jesús, cuando escucha a Jesús, las propuestas de Jesús, las bienaventuranzas… pues siente algo dentro que se mueve (¡es el Espíritu Santo que lo despierta!) y sale a encontrase con Jesús».

La multitud va a ver a Jesús para ser curada, es decir que busca el propio bien: «Nunca -afirmó el Papa- podemos seguir a Dios con pureza de intención al inicio, siempre un poco para nosotros, un poco para Dios… Y el camino es purificar esta intención. Y la gente va, sí, busca a Dios, pero también busca la salud, su curación. Y se arrojaban sobre Él para tocarlo, para que saliera aquella fuerza y los curara».

Pero lo más importante, explicó Francisco, «no es que Jesús cure»; y esto «es un signo de otra curación»; tampoco importa tanto que «Jesús diga palabras que lleguen al corazón»: esto, ciertamente ayuda a encontrar a Dios. Lo más importante lo dice la Carta a los Hebreos: «Cristo puede salvar perfectamente a quienes por medio de Él se acercan a Dios. Él de hecho está siempre vivo para interceder a su favor». «Jesús salva y Jesús es el intercesor – comentó el Papa – Estas son las dos palabras clave». 

«¡Jesús salva! Estas curaciones, estas palabras que llegan al corazón son el signo y el comienzo de una salvación. El camino de la salvación de tantos que empiezan a ir a escuchar a Jesús o a pedir una curación y después vuelven donde Él y sienten la salvación. ¿Pero lo más importante es que Jesús cura? No, no es lo más importante. ¿Que nos enseñe? No es lo más importante. ¡Que salve! Él es el Salvador y nosotros somos salvados por Él. Y esto es lo más importante. Esta es la fuerza de nuestra fe». Jesús, añadió Bergoglio, subió al Padre «y desde allí intercede aún, todos los días, todos los momentos por nosotros».

«Y esto es algo actual. Jesús ante el Padre, ofrece su vida, la redención, hace ver al Padre sus llagas, el precio de la salvación. Y todos los días, así, Jesús intercede. Y cuando nosotros, por una cosa u otra, estamos un poco deprimidos, recordemos que Él reza por nosotros, intercede por nosotros continuamente. Muchas veces olvidamos esto: ‘Jesús … sí, se acabó, se fue al Cielo, nos envió el Espíritu Santo, se acabó la historia’. ¡No! Actualmente, cada momento, Jesús intercede. En esta oración: ‘Señor Jesús, ten piedad de mí’. Intercede por mi. Dirigirse al Señor, pidiendo esta intercesión». 

Este es el punto central, afirma el Papa: que Jesús es «Salvador e Intercesor. Te hará bien recordar esto». «Así la muchedumbre busca a Jesús con esa intuición de la esperanza del pueblo de Dios, que esperaba al Mesías, e intenta encontrar en Él la salud, la verdad, la salvación, porque Él es el Salvador y como Salvador aún hoy, en este momento, intercede por nosotros. Que nuestra vida cristiana – es la oración conclusiva del Papa – cada vez se convenza más de que hemos sido salvados, de que tenemos un Salvador, Jesús a la derecha del Padre, que intercede. Que el Señor, el Espíritu Santo, nos haga comprender estas cosas».

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