Francisco y su relación con la actualidad argentina

Francisco y su relación con la actualidad argentina

Por Federico Wals

En la última semana, se especuló sobre un pronunciamiento del Papa sobre el caso Nisman y una señal de apoyo a Roberto Carlés para integrar la Corte Suprema. Nada de eso sucedió.

En una semana de vaivenes políticos para la Argentina y en la que algunos sectores especularon con un pronunciamiento del papa Francisco sobre el caso Nisman, en estos días se sumaron los rumores sobre el apoyo del pontífice a la candidatura de Roberto Carlés para integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En esta oportunidad le tocó a él pero desde el 13 de marzo de 2013 son innumerables los políticos, empresarios o sindicalistas que se ven involucrados en noticias del apoyo -difícilmente probable- por parte de Francisco a sus causas.

Hace dos semanas el embajador argentino ante la Santa Sede tuvo que negar –ante una consulta periodística- el extendido rumor que su llegada al país se debía a que el papa Francisco le había entregado una carta para la presidenta Cristina Kirchner o para la opinión pública sobre la muerte de Nisman.

Respecto a Carlés, en octubre pasado el papa recibió en el Vaticano a los participantes del Encuentro Mundial de Juristas, que por primera vez reunió a las cinco grandes asociaciones de justicia criminal, integradas por los principales expertos en derecho penal del mundo. Entre los asistentes se encontraban el ex juez de la Suprema Corte de la Nación Eugenio Zaffaroni y el ahora candidato a reemplazarlo en el máximo tribunal en representación de la Argentina.

Al recibir en audiencia privada en el Vaticano a un grupo de diputados y senadores ítalo-latinoamericanos, entre los cuales estaban los ítalo-argentinos Ricardo Merlo, Mario Borghese y Claudio Zin, dejó en claro que no opinará sobre el país. El propio Zin declaró en una entrevista al canal de noticias C5N después de la audiencia con Francisco, que el Papa no había preguntado por los distintos temas políticos que preocupan al país.

Aunque cueste comprenderlo, al ser ahora Francisco un jefe de estado no puede inmiscuirse en asuntos internos o políticos del país. El sigue con atención y reza por la Argentina pero, como corresponde y si fuera necesario, para dar a conocer su posición se remitirá a los obispos de su país por intermedio de la Conferencia Episcopal Argentina, la Nunciatura Apostólica o bien la Secretaría de Estado del Vaticano.

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