Francisco: que los fieles lean el documento que he firmado con los imanes

Francisco: que los fieles lean el documento que he firmado con los imanes

El Papa en la Audiencia general: el viaje a la península arábiga «ha escrito una nueva página» en la historia del diálogo, «en una época en la que es fuerte la tentación de ver en acto un choque entre la civilización cristiana y la civilización islámica»

El Papa aconsejó a los fieles que participaron en la Audiencia general en el Vaticano, al día siguiente de volver de los Emiratos Árabes Unidos (del 3 al 5 de febrero) que lean y conozcan el documento que firmó en Abu Dhabi con el Gran Imán de al-Azhar. El viaje a la península arábiga, dijo, «ha escrito una nueva página» en la historia del diálogo entre las dos religiones y en el empeño de promover la paz en el mundo y, «en una época como la nuestra, en la que es fuerte la tentación de ver en acto un choque entre las civilizaciones cristiana e islámica», ha dado un signo «claro y decidido» de que, por el contrario, «es posible encontrarse».

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El viaje a los Emiratos Árabes Unidos, indicó Jorge Mario Bergoglio durante la Audiencia en el Aula Pablo VI, fue «breve pero muy importante» porque, retomando «el encuentro de 2017 en al-Azhar, en Egipto, ha escrito una nueva página en la historia del diálogo entre el Cristianismo y el Islam, y en el empeño de promover la paz en el mundo basándose en la fraternidad humana. Por primera vez –insistió Francisco– un Papa visitó la Península arábiga. Y la Providencia ha querido que haya sido un Papa de nombre Francisco, a 800 años de la visita de san Francisco de Asís al sultán al Malik al-Kamil».

«He pensado a menudo en San Francisco durante este viaje», dijo el Pontífice que tomó el nombre del santo de Asís: «Me ayudaba a tener en el corazón el Evangelio, el amor de Jesucristo, mientras vivía los diferentes momentos de la visita; en mi corazón estaba el Evangelio de Cristo, la oración al Padre por todos sus hijos, especialmente por los más pobres, por las víctimas de las injusticias, de las guerras, de la miseria… La oración para que el diálogo entre el Cristianismo y el Islam sea factor decisivo para la paz en el mundo de hoy».

Además de los discursos, precisó el Papa, «en Abu Dhabi se dio un paso más: yo y el Gran Imán de al-Azhar firmamos el Documento sobre la Fraternidad Humana, en el que afirmamos juntos la común vocación de todos los hombres y mujeres de ser hermanos en cuanto hijos e hijas de Dios, condenamos toda forma de violencia, especialmente la violencia revestida de motivaciones religiosas, y nos comprometemos en la difusión de los valores auténticos y de la paz en el mundo. Este documento – añadió Jorge Mario Bergoglio – será estudiado en las escuelas y en las universidades de bastantes países, pero también yo aconsejo que ustedes lo lean, lo conozcan, porque da tantos impulsos para seguir adelante en el diálogo sobre la fraternidad humana».

En una época como la nuestra, en la que existe la gran tentación de pensar en un enfrentamiento entre las civilizaciones cristiana e islámica, aclaró el Papa, y de pensar en las religiones como fuentes de conflicto, «hemos querido dar un signo más, claro y decidido, de que, por el contrario, es posible encontrarse, es posible respetarse y dialogar, y de que, incluso en la diversidad de las culturas y de las tradiciones, el mundo cristiano y el mundo islámico aprecian y tutelan valores comunes: la vida, la familia, el sentimiento religioso, el honor para los ancianos, la educación de los jóvenes, y otros más».

El Papa volvió a agradecer al Príncipe heredero y a las demás autoridades del país que se ha convertido con el pasar del tiempo en «una encrucijada entre Oriente y Occidente, un oasis multiétnico y multirreligioso, y, por lo tanto, en un lugar adecuado para promover la cultura del encuentro». También volvió a agradecer al obispo Paul Hinder, vicario apostólico de Arabia del Sur.

Francisco contó que se encontró con «el primer sacerdote que fue y todavía vive, de noventa años, fundador de muchas comunidades: ahora está en una silla de ruedas y ciego, pero con la sonrisa que no se le cae de los labios, la sonrisa de haber sentido al Señor y de haber hecho tanto bien» y con otro sacerdote también nonagenario. En cuanto a los fieles («un poco más de un millón» de trabajadores cristianos «originarios de diferentes países de Asia»), el Papa subrayó en particular que en la misa en el Zayed Sports City Stadium de Abu Dhabi, ayer por la mañana, estaban presentes «muchísimos» fieles: «Dicen que entre los que estaban dentro del estadio, que tiene una capacidad para 40 mil personas, y los que estaban viendo las maxi-pantallas fuera del estadio, había unos 150 mil». El viaje, concluyó el Papa, «pertenece a las “sorpresas” de Dios. Alabémoslo, pues, y a su Providencia, y recemos apra que las semillas arrojadas den frutos según su santa voluntad».

Al final de su catequesis en la Audiencia General de este miércoles, 6 de febrero, el Papa Francisco ha dirigido un llamamiento y ha invitado a todos los fieles a orar por las victimas haitianas que han perdido la vida en el archipiélago de la Bahamas. «El sábado pasado, cerca del archipiélago de las Bahamas –recordó el Pontífice– se ha hundido un barco que transportaba a decenas de migrantes de Haití en busca de esperanza y de un futuro de paz. Mis pensamientos afectuosos se dirigen a las familias que sufren por el dolor, así como al pueblo haitiano afectado por esta nueva tragedia. Los invito a unirse a mí oración por los que han desaparecido dramáticamente y por los heridos».

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