Francisco: el aborto terapéutico es como pagarle a un sicario

Francisco: el aborto terapéutico es como pagarle a un sicario

Durante la Audiencia general dedicada al quinto mandamiento, «no matarás», recordó la figura de Juan Pablo II: ha introducido a la Iglesia al nuevo milenio

«¿Cómo puede ser terapéutico, civil o simplemente humano un acto que suprime una vida inocente e inerme en su nacimiento? ¿Es justo quitar una vida humana para resolver un problema? ¿Qué cosa piensan ustedes? ¿Es justo? ¿Es justo pagar a un sicario para resolver un problema?». Lo dijo el Papa Francisco durante la catequesis de la Audiencia general, dedicada hoy al quinto mandamiento, «no matarás»: «En cada niño enfermo, en cada anciano débil, en cada emigrante desesperado, en cada vida frágil y amenazada, Cristo nos busca, busca nuestro corazón, para abrirnos la alegría del amor», dijo Francisco. Y recordó que se va acercando también el 40 aniversario de la elección de san Juan Pablo II que, afirmó, «introdujo a la Iglesia al nuevo milenio». 

Después de que ayer, al volver caminando a su residencia de la Casa Santa Marta del Aula donde se está llevando a cabo el Sínodo sobre los jóvenes se hubiera tropezado y caído, Jorge Mario Bergoglio mantuvo hoy su agenda llena de compromisos. Antes de la Audiencia general recibió en el Aula Pablo VI a los peregrinos de Cracovia, la arquidiócesis de Karol Wojtyla, y por la tarde estará presente, como todos los días, en el encuentro sinodal. En la Plaza San Pedro, a bordo del jeep blanco, se dio su acostumbrada vuelta entre los fieles para saludarlos y después se dirigió caminando hacia el palco desde el que presidió la Audiencia. 

«Se podría decir que todo el mal que se hace en el mundo se resume en esto: desprecio por la vida», afirmó el Papa prosiguiendo su ciclo de catequesis dedicado a los Diez Mandamientos. «La vida es atacada por las guerras, por las organizaciones que explotan al hombre, por las especulaciones sobre la creación y la cultura del descarte, y por todos los sistemas que someten la existencia humana a cálculos de oportunidad, mientras que un número escandaloso de personas viven en un estado indigno del hombre. Un enfoque contradictorio también permite la supresión de la vida humana en el útero materno en nombre de la salvaguardia de otros derechos. Pero, ¿cómo puede ser terapéutico, civil o simplemente humano un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su nacimiento? Y yo les pregunto – agrega el Pontífice – ¿Es justo quitar una vida humana para resolver un problema? ¿Qué cosa piensan ustedes? ¿Es justo? ¿Es justo pagar a un sicario para resolver un problema? No se puede, no es justo quitar la vida a un ser humano, incluso pequeño, para resolver un problema. Es como pagar a un sicario para resolver un problema. ¿De dónde viene todo esto? ¿De dónde viene todo esto? La violencia y el rechazo de la vida nacen en el fondo del miedo. Pensemos, por ejemplo, cuando se descubre que una vida naciente tiene una discapacidad, incluso grave. Los padres, en estos casos dramáticos, necesitan una verdadera cercanía, verdadera solidaridad. En cambio, a menudo —continuó el Papa— reciben consejos apresurados sobre cómo interrumpir el embarazo. Un niño enfermo es como cualquier necesitado de la tierra, como un anciano que necesita asistencia, como tantas personas pobres que tienen dificultades para vivir: él, ella que se presenta como un problema, es en realidad un don de Dios que puede sacarme del egoísmo y hacerme crecer en el amor. La vida vulnerable nos indica la salida, la el camino para salvarnos de una existencia replegada sobre sí misma y descubrir la alegría del amor». 

«¿Qué lleva al hombre a rechazar la vida?», se preguntó Francisco. «Son los ídolos de este mundo: el dinero, el poder, el éxito. Estos son parámetros erróneos para evaluar la vida. La única medida auténtica de la vida es el amor, el amor con el que Dios la ama, el amor con el cual Dios ama toda vida humana. “De hecho, el sentido positivo del mandamiento ‘No matar’, es que Dios es amante de la vida, como acabamos de escuchar en la lectura bíblica. El secreto de la vida se nos revela por la manera en que el Hijo de Dios la ha traído, que se hizo hombre hasta el punto de asumir, en la cruz, el rechazo, la debilidad, la pobreza y el dolor. En cada niño enfermo, en cada anciano débil, en cada emigrante desesperado, en cada vida frágil y amenazada, Cristo nos busca, busca nuestro corazón, para abrirnos la alegría del amor. Vale la pena acoger cada vida porque cada hombre vale la sangre de Cristo mismo. ¡No se puede despreciar lo que Dios ha amado tanto!». 

Según Jorge Mario, «debemos decir a los hombres y mujeres del mundo: ¡no desprecien la vida! La vida de los demás, pero también la suya propia, porque incluso para ella vale el mandamiento: “No matar”. Hay que decirles a tantos jóvenes: ¡no desprecien su existencia! ¡Deja de rechazar la obra de Dios! ¡Tú eres obra de Dios! “Que nadie mida la vida según los engaños de este mundo – advirtió el Pontífice – sino que cada uno se acepte a sí mismo y a los demás en el nombre del Padre que nos creó. Él es amante de la vida y todos somos tan queridos por Él que envió a su Hijo por nosotros». 

A los fieles italianos, al concluir la catequesis, el Papa recordó que «el mes de octubre está dedicado a las misiones y al rezo del Santo Rosario. Queridísimos, al rezar el Rosario invoquen la intercesión de la Beata Virgen María sobre cada una de sus necesidades y sobre la Iglesia, para que puede ser cada vez más santa y misionera, unida al recorrer los caminos del mundo y acorde al llevar a Cristo a cada hombre». 

Coment� la nota