El enviado del Papa, elogiado por la oposición venezolana

El enviado del Papa, elogiado por la oposición venezolana

La entrevista de Claudio Maria Celli con LA NACION tuvo una fuerte repercusión.

Por Daniel Lozano

La oposición venezolana, que durante los 18 años de chavismo se ha sentido incomprendida por América latina y por el resto del planeta, recibió ayer como un bálsamo las palabras de monseñor Claudio Maria Celli, el enviado papal a Caracas. "Una entrevista que todo venezolano debería leer, el representante del Papa habla claro al mundo", avisó desde temprano Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), a través de sus redes sociales.

"Sin robots ni laboratorios, declaraciones de monseñor Celli se convirtieron en tendencia y ponen al gobierno contra la pared", insistió Torrealba. Otros dirigentes de la MUD, como Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional; el gobernador de Miranda, Henrique Capriles, o Julio Borges, jefe de la bancada opositora, también se hicieron eco de las palabras del representante del Vaticano en las cuatro mesas del diálogo. Celli coordina la dedicada a los derechos humanos, en la que también participan la canciller Delcy Rodríguez y el diputado opositor Timoteo Zambrano. El principal reto de esta mesa es el futuro de los 109 presos políticos que el chavismo mantiene encarcelados, tras liberar a seis de ellos esta semana.

"Si fracasa el diálogo nacional, el camino podría ser el de la sangre", destacó el veterano diplomático en su conversación con LA NACION, tras regresar a Roma desde un país que enfrenta una "situación muy difícil" en lo político, social y económico. "No hay comida, no hay medicinas", reconoció Celli, una realidad que el gobierno se empeña en desconocer.

Las afirmaciones del diplomático se convirtieron pronto en tendencia en Twitter, tanto por su franqueza como por el país que describe. En sólo 24 horas, el enviado de Francisco y Thomas Shannon, subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, describieron el derramamiento de "sangre" como principal consecuencia si no se llega a un entendimiento entre ambos bandos.

La dirigencia opositora también utilizó las explicaciones del diplomático vaticano para justificar su decisión de suspender la marcha del pasado jueves al Palacio de Miraflores, lo que provocó un vendaval de críticas en las redes sociales y la molestia de Voluntad Popular, el partido del preso político Leopoldo López. "¿Todavía te preguntas por qué la Unidad suspendió la marcha? Aquí lo explica, clarito, el enviado del Papa", subrayó Torrealba, tras leer cómo Celli describía su "miedo" a que se produjeran muertos en la manifestación: "La oposición reflexionó y gracias a Dios suspendieron esta manifestación".

Transcurrida una semana del encuentro en Caracas entras las partes, con monseñor Celli y los ex presidentes auspiciados por la Unión Suramericana de Naciones, Venezuela vive una tregua "frágil", golpeada por las andanadas lanzadas por el presidente Nicolás Maduro contra distintos opositores. "Yo había pedido evitar expresiones violentas y agresivas. Empleé un término: un lenguaje des-armado. El problema es que estas cosas son más fuertes que ellos", resumió el religioso.

Monseñor Celli, actual presidente para la Promoción de la Nueva Evangelización, es un peso pesado de la diplomacia vaticana. Su papel fue clave en las negociaciones mantenidas por la Santa Sede con China, Vietnam e Israel.

Las palabras de Celli no variaron, en cambio, la agenda gubernamental. "La oposición venezolana, en fase de desespero, amenaza, pone condiciones, fija ultimátum, quiere convertir el diálogo en su nuevo «carmonazo» (golpe de Estado de 2002 contra Hugo Chávez)", disparó Diosdado Cabello, jefe militar de la revolución y principal detractor del diálogo en las filas bolivarianas.

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