Un encuentro en vísperas de Navidad

Un encuentro en vísperas de Navidad

Los obispos, encabezados por el titular del Episcopado, José María Arancedo, visitarán a la Presidenta en la Casa Rosada. Será la primera reunión tras la renovación de las autoridades de la Iglesia Católica que se produjo el mes pasado.

En una práctica que se ha convertido en habitual desde que el arzobispo José María Arancedo asumió la presidencia de la Conferencia Episcopal hace tres años, mañana lunes por la tarde en la Casa Rosada los miembros de la nueva Comisión Ejecutiva del Episcopado visitarán a la presidenta Cristina Fernández. Los obispos fueron elegidos en sus cargos el pasado mes de noviembre en asamblea plenaria celebrada en Pilar, pero entonces la Presidenta había suspendido sus actividades públicas por razones de salud, motivo por el cual la audiencia no pudo concretarse.

Si bien el presidente Arancedo fue reelecto en su cargo, será esta la primera vez que participen de este tipo de encuentros el vicepresidente primero, cardenal Mario Poli, y el secretario general, Carlos Malfa, obispo de Chascomús. El otro participante será el vicepresidente segundo del Episcopado, también reelecto, el arzobispo salteño Mario Cargnello. Se descuenta que por parte del Gobierno estará presente también el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.

El sentido protocolar del encuentro es la presentación ante la Presidenta de la nuevas autoridades del Episcopado, que estarán al frente del organismo eclesiástico por los próximos tres años. La novedad consiste en que de este espacio participa ahora el cardenal porteño Mario Poli, un hombre que prefiere el bajo perfil, pero que ya ha mantenido encuentros con Cristina Fernández después de su designación como titular del Arzobispado de Buenos Aires. Quien estará en la Rosada por primera vez como secretario general será el obispo Carlos Malfa, una persona a quien se le reconoce una gran capacidad de gestión y, al mismo tiempo, gran cintura política. Sobre Malfa se han abierto muchas expectativas para que su tarea en el Episcopado dinamice la presencia de la Iglesia en todos los niveles y para que sirva de eficaz interlocutor con todos los actores de la sociedad y con el propio Gobierno.

La capacidad de iniciativa del nuevo secretario general se puso de manifiesto ya en la reunión de la Comisión Permanente celebrada la semana anterior y también su decisión de transparentar –seguramente siguiendo el ejemplo del papa Francisco– las acciones de los obispos a través de comunicaciones permanentes a la prensa.

Si bien no existe una agenda para el diálogo entre la Presidenta y los obispos, estos últimos adelantaron que le presentarán a Cristina Fernández el mensaje navideño titulado “Y en la tierra paz a los hombres”, donde los obispos expresan que “la paz siempre es un desafío y una tarea para todo hombre y mujer de buena voluntad” y en el que hacen un llamado para “construir juntos una Patria más fraterna”. En ese mismo texto colectivo la Comisión Permanente señala que, entre otros motivos, la paz se ve amenazada por “los desequilibrios sociales y económicos que reclaman un orden mundial más justo; el desprecio por la vida que es el derecho fundamental de la persona; el delito del narcotráfico y la trata de persona; los fanatismos que utilizan el nombre de Dios para justificar la muerte; el odio que cierra el camino a la reconciliación; la corrupción y la falta de ejemplaridad que empobrece el nivel moral de la sociedad; la cultura individualista que debilita los vínculos personales y los lazos comunitarios” y “un modo de pensar que privilegia el éxito del tener sobre la riqueza del ser y sus valores”.

Dada la cercanía que los obispos mantienen con el papa Francisco y los recientes diálogos que varios de ellos han tenido con Bergoglio, también el trato cercano que el pontífice mantiene con la Presidenta, parte del encuentro estará dedicado a intercambiar opiniones acerca de la labor del Papa y, en particular, a sus acciones en favor de la paz en el mundo y las gestiones que llevó a cabo para el restablecimiento de relaciones en Cuba y Estados Unidos.

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