Elecciones en la Iglesia

Elecciones en la Iglesia

La nueva conducción del Episcopado se definirá por mayoría de dos tercios de los 84 obispos titulares con derecho a voto. El santafesino José María Arancedo cuenta respaldo para continuar durante tres años más al frente del Episcopado.

A partir de mañana y hasta el sábado 15 de noviembre más de un centenar de obispos católicos argentinos participarán en la 108ª asamblea del máximo organismo de la Iglesia Católica en Argentina, que en este caso tendrá como tema central la elección de todas las autoridades, incluyendo la renovación de la presidencia que en los últimos tres años ocupó el arzobispo santafesino José María Arancedo. El plenario se realizará en la casa de retiros El Cenáculo - La Montonera, de Pilar, y de acuerdo con los diálogos previos entre los obispos todo parece indicar que Arancedo cuenta con el respaldo suficiente para continuar durante tres años más al frente del Episcopado, pese a que está próximo a cumplir los 75 años, fecha sugerida para que los obispos pongan a disposición del Papa su dimisión. La elección de autoridades de la Conferencia Episcopal cobra especial relevancia en este caso dado el nuevo cariz de las relaciones entre el Estado y el gobierno argentino con la Iglesia con posterioridad a la elección del papa Francisco y también en vista a las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo el año próximo. La nueva conducción del Episcopado tendrá además la responsabilidad de preparar la venida del papa Francisco a la Argentina en el año 2016 para participar del congreso eucarístico que se celebrará en Tucumán.

Previo a la elección de autoridades, cuya primera votación se concretará el martes 11 por la mañana, mañana los obispos realizarán un “intercambio pastoral”, tal como se designa a una sesión plenaria con agenda abierta en la que cada obispo expresa sus opiniones sobre la situación de la Iglesia, sus relaciones con la sociedad y señala los que a su juicio son preocupaciones o temas que deben ser abordados. En esta sesión también se intentará encontrar consenso sobre las candidaturas para los diferentes cargos electivos.

Se descuenta que habrá más de una intervención sobre el tema del tratamiento legislativo del aborto, porque ésta es una cuestión que la jerarquía de la Iglesia sigue con atención y ya hay un pronunciamiento de la semana anterior realizado por la Comisión Ejecutiva bajo el título “El aborto nunca es solución”. No se descarta que aquella declaración sea ahora reforzada por un nuevo documento, esta vez del plenario episcopal, en el cual se ratifique la conocida posición de la jerarquía católica contraria a la interrupción voluntaria del embarazo.

La nueva conducción del Episcopado se definirá por el voto de dos tercios de los 84 obispos titulares con derecho a voto, y en caso de no lograr el número, luego de dos escrutinios, se definirá por mayoría simple –la mitad más uno– entre los dos más votados. Cada vez que se realizan elecciones en la Conferencia Episcopal, los obispos intentan dejar en claro que en este espacio no se disputa poder en los términos en los que habitualmente se concibe en el ámbito político o en las instituciones de la sociedad civil. Debido a ello insisten en que una elección entre los obispos “tiene características especiales que las diferencian de lo que se entiende habitualmente por un acto eleccionario como los que vemos en el ámbito de la política o de otro tipo de organizaciones”. Porque “una Conferencia Episcopal es un organismo de pares, donde nadie es superior al otro, y que busca entendimientos para una tarea en comunión”, dicen. Sin embargo, aunque todo intente manejarse con discreción, las candidaturas existen y también los juegos de poder entre obispos, grupos internos alineados en función de posiciones doctrinales, políticas, regionales y también ambiciones personales.

Vale aclarar, sin embargo, que en términos estrictos cada iglesia diocesana con su obispo depende directamente del Papa, por lo tanto tiene suficiente autonomía a la hora de tomar decisiones en su distrito y la Conferencia Episcopal como tal no tiene autoridad sobre las diócesis que conservan siempre su autonomía, aunque la tendencia es a aunar criterios sobre los grandes temas y a unificar las líneas de acción. De acuerdo con lo que establece el Código de Derecho Canónico (la norma que rige la vida de la Iglesia Católica), la conferencia episcopal es un organismo que, al aunar todas las iglesias diocesanas de un país a través de sus obispos, busca “una comunión en sus prioridades pastorales, en su lenguaje y en su relación con los ámbitos cultural, social y político del país al que pertenece” (Código de Derecho Canónico Nº 447).

Como en ocasiones anteriores, se puso en marcha también ahora un mecanismo por el cual en los días previos a la asamblea cada obispo completó un formulario mediante el cual expresó su voluntad de integrar o presidir algunos de los organismos de la Conferencia Episcopal. Junto con la casi segura reelección de Arancedo como presidente, podrían renovarse también los cargos de los vicepresidentes Virginio Bressanelli (Neuquén) y Mario Cargnello (Salta), dos hombres que expresan el equilibrio entre el sector más progresista, el primero, y la línea más conservadora, el segundo. Es incierto el nombre de quien ocuparía la secretaría general, dado el que actual titular, el obispo auxiliar de Buenos Aires, Enrique Eguía, no puede continuar en esa responsabilidad. Entre los candidatos que se mencionan figuran el obispo auxiliar de La Plata, Alberto Bochatey, y el obispo auxiliar de Buenos Aires, Alejandro Giorgio, ambos considerados personas muy cercanas al papa Jorge Bergoglio, quien los designó recientemente como obispos.

Tampoco pueden renovar sus cargos los titulares de dos comisiones estratégicas como lo son las de Comunicación Social y Educación. La primera estuvo encabezada por dos períodos por el titular de la diócesis de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, uno de los obispos considerados como más próximo al gobierno de Cristina Fernández. El fin del mandato de Radrizzani tendría como consecuencia también el alejamiento del vocero del Episcopado, el sacerdote Jorge Oesterheld, ampliamente reconocido por su labor tanto en el medio profesional como entre los mismos obispos. Sin embargo, Oesterheld ya hizo conocer su decisión no seguir en esa posición, en momentos en que también la presidencia de la Conferencia Episcopal tomó la determinación de “privatizar” la comunicación del Episcopado delegando las funciones en una consultora privada.

El actual titular de la Comisión de Educación es el ultraconservador arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, y no puede aspirar a ser reelecto, pero seguramente buscará instalar en ese lugar a otro obispo afín a sus posiciones. El resto de los titulares de las comisiones episcopales tiene aún la posibilidad de renovar por un período más y es altamente probable que ello suceda. El listado completo de comisiones es el siguiente: Fe y Cultura, Catequesis, Ministerios, Vida Consagrada, Liturgia, Pastoral Social, Educación Católica, Apostolado Laico, Comunicación Social, De Reclamos, Misiones, Ecumenismo, Relaciones con el Judaísmo, el Islam y las religiones, Pastoral Familiar, Pastoral Aborigen, Iglesias Orientales, Ayuda Regiones más necesitadas, Migraciones y Turismo, Universidad Católica Argentina, Pastoral de la Salud, Pastoral de Juventud, Pastoral Universitaria, Cáritas Argentina y Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización.

En esta oportunidad también se elegirá a los tres delegados titulares para el Sínodo Ordinario de los Obispos, que abordará en Roma los desafíos pastorales de la familia en octubre de 2015.

Hasta el jueves 12 los obispos dedicarán gran parte de sus encuentros en plenario a realizar las votaciones de los cargos de la conferencia episcopal, que se efectúa por voto secreto y a través de un dispositivo electrónico instalado en el aula magna del recinto donde se cumplen las sesiones. Según lo informó el obispo Eguía, durante la asamblea se abordarán en tres módulos las líneas pastorales que el papa Francisco presentó en la exhortación apostólica Evangelii gaudium, y en otros momentos, el desarrollo de la misión continental y el documento de Aparecida (2007). Además se sumarán otros asuntos y preocupaciones que los obispos manifiesten durante la tarde de mañana, lunes 10, en el espacio destinado al intercambio pastoral.

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