Colegios católicos, una vía para aportar al sostenimiento de la Iglesia

Colegios católicos, una vía para aportar al sostenimiento de la Iglesia

Será mediante un agregado libre y voluntario de los padres en el monto de la cuota que pagan, que se depositará en una cuenta del Episcopado. Lo anunció el Gobierno. El mecanismo lo habían propuesto los obispos. Se sumarán otras formas. Por Sergio Rubin.

El Gobierno y el Episcopado anunciaron un primer mecanismo para comenzar a reemplazar el aporte económico del Estado a la Iglesia, que este año rondó los 130 millones de pesos: las escuelas católicas se constituirán en agentes recaudadores de donaciones para el sostenimiento de su culto a través de una pequeña contribución libre y voluntaria agregada a la cuota. Este dinero será depositado en una cuenta de la confesión religiosa.

En el Episcopado se aclaró que esta modalidad que habilitará el Estado comenzará a aplicarse el año próximo en algunos colegios católicos y de manera progresiva. A la vez que seguirán analizando “otros instrumentos” de recaudación que permitan avanzar en la renuncia gradual al aporte estatal que anunció en noviembre la Iglesia, como desgravaciones impositivas y mecanismos modernos de contribuciones on line.

En rigor, la medida tomada –como otras que puedan sumarse- alcanzará a todos los cultos reconocidos por el Estado, de tal suerte de garantizar la igualdad en el trato. Desde siempre, las iglesias evangélicas se venían quejando por el aporte estatal al catolicismo, ya que lo juzgaban discriminatorio. No era el único reclamo, sí el principal. “En el país hay libertad de culto, pero no igualdad”, suelen decir.

Esta primera medida –que había sido solicitada por la Iglesia- llega tras varios meses de tratativas que no incluyeron el análisis de sistemas de envergadura como el español y el italiano, donde los fieles derivan una pequeña parte del impuesto a los réditos a su culto. O el alemán, donde se hace un aporte al fisco para un culto. Pero que implicaban un tratamiento arduo y con final incierto en el Congreso.

De todas formas, no faltan quienes en las filas católicas lamentan que no se hubiera optado por alguno de esos sistemas, lo cual –dicen- probablemente le habría arrimado más fondos a la Iglesia católica (y a los demás cultos) como ocurre en esas naciones. Pero también reconocen que los sistemas español e italiano implican restarle  fondos al Estado, lo que hubiera generado controversia.

La medida anunciada es, pues, un primer paso. Por lo pronto, para el 2019 el presupuesto nacional contempla el aporte a la Iglesia. Pero el tiempo se va agotando. Acaso el mayor desafío para el Episcopado, más allá de los mecanismos que pueda facilitarle el Estado, es crear conciencia entre sus fieles de que deben sostener completamente a su culto.

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