La ciudad se vistió de fiesta para celebrar el Día de Nuestra Señora de la Merced

La ciudad se vistió de fiesta para celebrar el Día de Nuestra Señora de la Merced

La feligresía participó de la procesión que, en esta oportunidad, unió a la parroquia de Lourdes con la Iglesia principal de nuestro medio. Luego el padre Carlos Miri, junto a otros sacerdotes, celebró la misa en el templo.

 Ayer la ciudad se vistió de fiesta ya que se celebró el Día de Nuestra Señora de la Merced, patrona de la ciudad y del partido de Pergamino.

Por este motivo la ciudadanía toda se congregó en torno a la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, avenida Rocha y Valentini, para peregrinar desde allí hasta la Iglesia principal de Pergamino.

Cientos de fieles caminaron hasta el templo expresando a María la devoción y el amor que ella despierta en cada uno.

A las 16:00 se llevó a cabo la solemne procesión por la ciudad con la sagrada imagen de la Virgen. Este año, con el objetivo de que las comunidades religiosas de los diferentes templos de la ciudad participen activamente en la fiesta de la patrona, la caminata partió desde la parroquia Nuestra Señora de Lourdes para llegar al templo. 

Por otra parte, a las 19:30, se ofició la última celebración de la eucaristía en la que la imagen de la Virgen fue trasladada nuevamente a su camarín.

 

Protectora de la ciudad

Cientos de fieles y de devotos de distintos puntos de la ciudad se congregaron ayer en las puertas del la parroquia Nuestra Señora de Lourdes. Minutos después de las 16:00 la imagen de la Merced, trasladada en un carromato que dirigían algunos voluntarios, encabezó la peregrinación. En ese momento la feligresía toda empezó a saludar a la Santa Protectora de la ciudad. Agitando sus pañuelos y al compás de cánticos evangélicos los cristianos expresaron su devoción y amor a María.

La procesión fue presidida por un grupo de monaguillos que fueron acompañados por representantes de las colectividades con ámbito de acción en la ciudad. Junto a ellos peregrinaban numerosos párrocos de las iglesias pertenecientes al partido de Pergamino. 

Durante la procesión los ciudadanos presentaron a la Virgen sus intenciones, también se expusieron reflexiones en torno al lema “Con María, madre del Evangelio viviente, edificamos nuestra comunidad”.

Santa  Misa

Luego de la recorrida la Virgen fue entronizada en un altar preparado en Templo especialmente para la ocasión, sitio en el cual se ubicaron los elementos para concretar la celebración de la Eucaristía. 

La llegada de la Virgen a las escalinatas fue uno de los momentos más emotivos ya que los fieles agitaron sus pañuelos reverenciando a la protectora de nuestro medio, gesto que acompañaron al compás de cantos de alabanza.

Las grandes dimensiones del templo fueron cubiertas por cientos de fieles dispuestos a participar del encuentro eucarístico. La misa fue presidida por el Padre Carlos Miri y concelebrada por los sacerdotes de las parroquias de la ciudad.

Posterior a las lecturas de los escritos bíblicos correspondientes a la fecha, el párroco expresó palabras alusivas a la jornada religiosa en honor a la Virgen.

 

Redentora de cautivos

Luego de escuchar las lecturas y el Evangelio correspondientes al día de la fecha, el padre Carlos Miri se refirió a la historia de la Virgen de la Merced contando que hace 235 años se fundó la parroquia de la Merced de Pergamino en el Fortín y en el camino real. La capilla del Fortín estaba bajo la advocación de la Virgen de la Merced y cuando el obispo de Buenos Aires hizo los curatos de la provincia, en 1779, hace el curato de Pergamino bajo la advocación de esta imagen a la que, según el sacerdote “debemos aprender a contemplar”.

De acuerdo con lo explicado por el sacerdote, Merced es el regalo que Dios da a sus hijos por medio de la Virgen. Y ese regalo, no es material sino que es para poder crecer en el encuentro con Dios y con el que tengo al lado. “Cuando se le aparece la Virgen, la señora de blanco, como dijo Pedro Nolasco, para pedirle que funde una nueva congregación para la redención de los cautivos, los cristianos estaban presos, cautivos por los moros en España. Por ello Nolasco, junto a un grupo de hombres, empezaron a vender todos sus bienes para pagar el rescate de los cristianos cautivos”, relató Miri.

Es en alusión a esta historia que, a la Virgen de la Merced, se la llama redentora de cautivos.

 

La madre que nos ayuda

Después de 235 años, Miri se refirió a aquellas “cosas” que mantienen cautivas a las personas. Así instó a preguntarse porqué está cautiva, mencionando, a las drogas, la prostitución, el robo, la violencia, el maltrato, la soledad y la discriminación. “En esta realidad escuchamos decir a las personas que perdieron la fe. La fe es un regalo que Dios nos da en el bautismo y que no pierde sino que se acrecienta o disminuye. Todas esas cosas que nos tienen cautivos deben ser remediadas gracias a la ayuda de nuestra madre”, destacó el sacerdote durante la homilía.

Es la Virgen la que ayuda a los cristianos a “dejar esa mochila que cada uno tiene” para comenzar de nuevo en el camino de la fe. “La Virgen es la que nos quiere liberar de todas aquellas cosas que nos mantienen cautivos. El asunto está en si nosotros queremos ser liberados por María y Jesús”, agregó el párroco.

 

Mamá de todos

Estableciendo una comparación con el Evangelio en que el apóstol Juan le dice a María: “Ahí tienes a tu madre”, Miri aseguró que Jesús en ese momento le estaba dando una misión concreta a la Virgen, la de ser madre de todos los cristianos. “Aquel que tiene a Cristo y a María en su corazón no puede estar triste sino que tiene que vivir la alegría en la fe. Cuando dudamos vamos perdiendo la esperanza, nos cuestionamos y no encontramos la respuesta. Por eso debemos aprender a no dudar, a vivir en la alegría para evangelizar en Cristo”, señaló el sacerdote, al tiempo que dijo que las comunidades deben salir de “la modorra” para contagiar la alegría en Cristo.

Invocando la figura del Papa, Miri aseguró que la misión que Francisco les da a los fieles hay que “hacerla carne”.

 

Invocar a la Virgen

En otro tramo de su alocución, el sacerdote instó a los fieles a contemplar a María, nuestra madre. “Cuando queremos que Dios nos conceda algo debemos ir a la madre, a la Virgen. Ahí está para interceder ante Jesús para poder liberarnos. Allí está la mujer del corazón abierto, la misionera, la que nos da esperanza, la que camina junto a nosotros”, manifestó Miri.

Por último, y en el marco de las fiestas patronales, el párroco instó a los fieles a pedir a la Virgen “que nos libere. María es nuestra patrona, vivamos esa intercesión y digámosle a nuestra madre: ‘Virgen de la Merced, socórrenos ’, ayúdanos a encontrarnos con el Padre, con Jesús y con los hermanos”.

 

 

Hoy será la celebración de la Virgen del Rosario de San Nicolás 

 

Hoy se desarrollarán las actividades en honor a Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás. Este año, la novena en el templo de J. J. Valle 1113, se desarrolló destacando las virtudes que han constituido y sostenido la comunidad en estos 20 años, por ejemplo, la fe, el perdón, la perseverancia, la alegría y el servicio, entre otras.

Todos los días de la novena, durante la celebración de la Eucaristía se destacó un valor y la ceremonia estuvo organizada por distintos grupos que participan activamente en la comunidad del templo del barrio José Hernández. 

Así hoy, Día de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás, habrá misa a las 10:00, a las 11:00, 19:00, 20:00 y 21:00. A las 12:00 se realizará un almuerzo para los sacerdotes mientras que las actividades centrales se desarrollarán a partir de las 16:00 con la procesión por las calles del barrio y posterior celebración de la misa.

Historia

En San Nicolás de los Arroyos, el 25 de septiembre de 1983 la Virgen se apareció a Gladys Quiroga de Motta mientras rezaba el rosario. La Virgen estaba vestida de azul, tenía el Niño en brazos y un rosario en la mano. 

El 7 de octubre, fiesta del Rosario, sintió el anuncio interior que había aprendido a reconocer, cerró los ojos, vio una luz, y en ella a la Santísima Virgen, real y llena de vida, sosteniendo en sus manos un gran rosario. Gladys le preguntó qué esperaba de nosotros. La imagen se borró y apareció la visión de un templo. Con ello comprendió que María quería estar entre nosotros. 

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