Asia Bibi está libre: la Corte confirma la absolución

Asia Bibi está libre: la Corte confirma la absolución

Culmina con un resultado favorable el caso judicial de la mujer cristiana acusada de blasfemia en Paquistán. Los abogados: «Ha vencido la justicia». La familia prepara el traslado a Canadá

Cayeron todas las acusaciones. Ningún acto malvado y ningún tribunal podrán quitarle la libertad. Asia Bibi es oficialmente una mujer libre a partir de hoy: el largo caso judicial en el que fue protagonista, a pesar suyo, con un procedimiento por falsas acusaciones de blasfemia, ha concluido definitivamente.

La Suprema Corte de Paquistán, en su sección de la capital, Islamabad, hoy rechazó la instancia para que se revisara el veredicto, confirmando de esta manera la absolución que el 31 de octubre pasado había puesto en libertad a Asia Bibi, la mujer cristiana que fue condenada a muerte en 2010 en una sentencia que después fue cancelada en tercer grado de juicio por la Corte Suprema.

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Como ha podido constatar Vatican Insider, la mujer recibió la noticia (que se esparció inmediatamente por todos los medios de comunicación paquistaníes) con lágrimas en los ojos y con un sentimiento de inmensa alegría, en compañía de su esposo, Ashiq Masih. Un sentimiento de enorme liberación la invade, después de una trágica experiencia de dolor, prisión, miedo, afrontada reconociendo con fe a Dios como fuente de todo bien, incluso de la libertad apenas reconquistada.

En una Islamabad blindada, mientras el gobierno paquistaní ha desplegado enormes medidas de seguridad, con grupos de Rangers y fuerzas de policía para tutelar el orden público y prevenir cualquier posible protesta por parte de los grupos fundamentalistas, se celebró el último acto del caso judicial de Asia Bibi.

Los acusadores, representados por el imán musulmán Qari Muhammad Salaam, el hombre que en el lejano 2009 la denunció por una presunta blasfemia en contra del profeta Mahoma, trataron de convencer a los jueces para anularan la absolución y confirmaran la sentencia de ejecución para Asia. En la audiencia, que comenzó a las 13.30 (hora local) en el aula del Tribunal de Islamabad, el colegio de tres magistrados, presidido por el nuevo presidente de la Suprema Corte, el juez Asif Saeed Khosa, escuchó las argumentaciones de los abogados acusadores. Refiriendo sus objeciones, los abogados pidieron que fueran involucrados algunos ulemas musulmanes, puesto que, según su parecer, la cuestión estaba estrechamente relacionada con la fe islámica.

Pero los jueces no se dejaron llevar por rieles que no fueran los del estado de derecho. Y el presidente respondió con una provocación: «¿Acaso el islam dice que es posible ser castigados por un crimen incluso en ausencia de pruebas?». Las argumentaciones que pronunciaron los acusadores no sirvieron para convencer a los jueces de la Corte, quienes recordaron los elementos fundamentales que llevaron a la absolución: la presencia de testimonios absolutamente discordantes entre sí, incluso sobre el lugar y la hora del episodio de la presunta blasfemia; y el retraso de cinco días en la presentación de la denuncia ante la policía. Esta distancia temporal entre los hechos denunciados y el momento en el que fueron referidos a las fuerzas del orden permite pensar, según la jurisprudencia, en falsas acusaciones pre-fabricadas.

Al final de la breve discusión, el juez Asif Saeed Khosa, afirmando que «no existe el mínimo error en la sentencia emitida», declaró oficialmente «rechazada» la instancia de revisión del veredicto, confirmando de esta manera la plena libertad para Asia Bibi y, por lo tanto, la autorización para que deje el país.

El abogado católico Khalil Tahir Sindhu, que estaba presente en el aula y forma parte del equipo defensor de Asia Bibi, junto con el abogado Saiful Malook, declaró a Vatican Insider: «Los jueces se comportaron de manera impecable. Tutelaron la legalidad, la justicia y el estado de derecho. Estamos plenamente satisfechos por el resultado favorable de un caso que ha sido muy doloroso. Estamos muy felices hoy por Asia y por su familia. Estamos felices por las minorías religiosas y por toda la nación de Paquistán». El abogado Sindhu también indicó: «Otro paso más, ahora, sería el de imputar por falso testimonio a quien formuló las falsas acusaciones. Sería necesario, y sería un signo útil para el futuro. No hay que excluir que lo hagan los jueces».

La polémica «ley de la blasfemia», efectivamente, con base en la que Asia Bibi fue procesada, según los abogados, requeriría por lo menos algunas enmiendas para garantizar que no se utilice, como en el caso de Asia Bibi, para dañar a adversarios en disputas privadas (que no tienen nada que ver con la religión) o como una «espada de Damocles» suspendida sobre las minorías religiosas.

Comienza ahora la primera página de la nueva vida de Asia Bibi: en estas horas se está afinando la organización de su expatriación y de su esposo Ashiq Masih. El tutor de la familia, Joseph Nadeem, en una conversación con Vatican Insider, expresó «gran alegría y alabanzas a Dios», viendo con confianza la segunda parte de su vida, que «comienza ahora». Crece la espera para que llegue el vuelo hacia Canadá, país que ha concedido asilo político y en donde ya se encuentran las dos hijas de Asia Ashiq, que están impacientes de volver a abrazar a su madre. Entre imponentes medidas de seguridad, el gobierno está organizando el traslado, que se llevará a cabo en los próximos días.

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