Argentina y la «conversión» de Bergoglio: de muro a puente

Argentina y la «conversión» de Bergoglio: de muro a puente

El nuevo embajador argentino ante la Santa Sede, Eduardo Valdés, presentó cartas credenciales ante el Papa y aseguró que los “muros” del pasado, en la relación con Bergoglio, se han transformado en “puentes” con Francisco

“Él lo reconoció: En Argentina, cuando era Bergoglio, era muro. Es puente desde que se convirtió en Francisco”. Eduardo Valdés estaba emocionado mientras contaba detalles de su encuentro privado con el Papa. El nuevo embajador de Argentina ante la Santa Sede inició su misión diplomática, rodeado por gestos de aprecio sin precedentes por parte del Vaticano.

Por primera vez un embajador argentino presentó cartas credenciales a un pontífice de su misma nacionalidad. Ocurrió el sábado 20 de diciembre, durante una audiencia en el Palacio Apostólico. Francisco dialogó cara a cara con Valdés y después saludó a su familia. Del grupo formaron parte algunos invitados especiales, entre ellos el presidente de la Cámara de Diputados de Argentina, Julián Domínguez, y los hijos de una vieja amiga de el Papa, Alicia Oliveira.

“Alicia fue el puente, cuando nosotros éramos muro”, confesó el nuevo embajador al Vatican Insider. Se refirió así, indirectamente, a los álgidos momentos vividos entre los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner con el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio. Y a la posterior reconciliación, cuando el cardenal fue elegido como “vicario de Cristo”.

Fue Oliveira quien trajo a Valdés a Roma y se lo presentó al Papa. Y fue Valdés quien llevó a la Argentina una carta de Francisco dirigida a la presidente, Cristina Fernández. El texto incluía una invitación a almorzar en la Casa Santa Marta, justo cuando su gobierno afrontaba turbulencias, a nivel interno y externo. La comida se concretó el 20 de septiembre pasado.

En la presentación de las cartas credenciales la memoria de Oliveira estuvo presente -seis semanas después de su muerte- casi como emblema de la superación de los conflictos del pasado. Pero también como un llamado tácito a la conciliación ahora, entre diversas fuerzas políticas argentinas.

“Desde el día que él asumió me subí al puente. Todos los sectores políticos que se quieran subir al puente, van a tener la puerta abierta de Francisco. Los que quieran armar un Papa desde el muro, desde su muro, no van a contar con la colaboración del Papa. Lo lindo es que no nos bajaremos nunca de este puente, yo me sumo a este puente como lo hizo la presienta de la Nación y allá vamos. Siempre trabajaremos de puente y nunca de muro”, explicó Valdés.

Como nunca antes, la recepción celebrativa en honor al nuevo embajador tuvo lugar dentro del mismo territorio pontificio. Un hecho sin precedentes. Y no fue en cualquier edificio, sino en la Casina Pío IV, ubicada en el corazón de los Jardines Vaticanos.

Además de ser bella, la sede de la Pontificia Academia para las Ciencias es recordada por haber hospedado las negociaciones entre Chile y Argentina que pusieron fin a un diferendo que estuvo a punto de terminar en una guerra. Un hecho que Francisco recuerda bien y que tiene previsto celebrar próximamente con una ceremonia especial.

En sus salones se ofreció un bufet para el cuerpo diplomático y también para una delegación de 60 personas venidas de Argentina, que también pudieron saludar al Papa. Hasta la recepción llegó el “número dos” del Vaticano, el secretario de Estado Pietro Parolin, en otro gesto de cercanía que no suele ocurrir con todos los embajadores.

Saludando al cardenal, Valdés agradeció el papel de la Santa Sede en el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos. Destacó al Papa como un hombre que “construye puentes y derriba muros”. Y apuntó: “Ojalá se puedan romper todos los muros que existen en la Argentina”.

Parolin, por su parte, recordó que para Francisco la diplomacia del Vaticano debe promover la paz y construir puentes, promoviendo ámbitos de entendimiento y colaboración, buscando lo que une y no lo que separa.

Sobre un futuro viaje papal a su país, el embajador precisó: “Le transmití la invitación de la presidenta a visitar la Argentina. Ojalá sea en el 2015, tiene muy mal las fechas, sino en 2016 seguramente estará por allá. Pero una idea mía, que le sugerí, es que considere noviembre de 2015, cuando todo esté resuelto, no estaría mal. Él dice que tiene muchos viajes pero que va a ver. Cuanto antes pueda ir a la Argentina va a ser mejor, para los argentinos y para él también”.

Anticipó que le propuso al Papa la idea de conseguir un edificio para que la embajada argentina tenga una “capilla interreligiosa” en su interior y así honrar concretamente el diálogo interreligioso. “Sería muy lindo que su país, dentro de su embajada, tenga este lugar donde cualquier rabino, cualquier pastor, cualquier jeque o sacerdote, pueda venir a realizar su ceremonia diaria. Para nosotros sería un orgullo”, sostuvo.

Y abundó: “Él es un hombre que va a seguir cambiando la historia, es un hombre que permanentemente quiere generar cosas nuevas, no es que se quedó en la gloria de lo que hizo la semana pasada. Un gran gusto estar en este lugar, poder ser transmisor de ideas que se le ocurren a mi presidenta, a mi país, a la gente de mi país, que ellos aportan y él los escucha”. 

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