40 años caminando a Luján

40 años caminando a Luján

Mañana será la 40° Peregrinación Juvenil a Luján bajo el lema `Madre, ayúdanos a trabajar por la paz`. "La paz es un trabajo. Hay que lograrla, mantenerla, defenderla, pero no defenderla con violencia" sostuvo el Cardenal Mario Poli.

Mañana no será un sábado más para miles y miles de jóvenes que cada año esperan el "primer sábado" de octubre para caminar a Luján, para peregrinar hasta llegar a los pies de nuestra Madre. Tal como viene ocurriendo desde hace 40 años, se renueva el agradecimiento a la Virgen así como también los pedidos propios o por alguien. Porque el peregrino tiene fe en Ella que, con su gran amor, siempre lo recibe en su casa y los orienta para, después, actuar en el camino de la vida.

La peregrinación partirá este sábado a las 12 desde las puertas del Santuario San Cayetano (Cuzco 150 del barrio de Liniers): de allí, la imagen cabecera marchará junto a los peregrinos cerca de 60 kilómetros para llegar al Santuario de la Virgen de Luján. A las 7 de la mañana del domingo 5, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli junto a obispos de todo el país celebrará la misa central.

"La peregrinación ocurre primero en el corazón de cada uno de los que van... Primero hay una movida interior. Dios es el que trabaja, Él es el que atrae" explica el arzobispo porteño a los servidores que estarán desplegados a lo largo del camino. Sin distinción de ningún tipo, jóvenes, adultos y hasta ancianos hacen la peregrinación movidos por "...Dios el que los mueve, el que los atrae y la gente que necesita de Dios", reflexiona Poli.

Como sucede todos los años, un grupo de laicos y sacerdotes se reunieron para definir el lema en función de las necesidades que los peregrinos dejan escrito en los cuadernos de intenciones de la Basílica de Luján. Más allá del llamado del Papa Francisco a rezar por la Paz en Medio Oriente, estuvo presente en la oración de los peregrinos un pedido por la paz en los barrios, en las familias y en los vínculos. "Sin paz no podemos ni trabajar, ni estudiar, ni amar, porque la violencia lo destruye todo y lo peor que nos puede pasar es que destruya el corazón de cada uno de nosotros" sostiene Poli, quien se hace eco de de una necesidad creciente, trabajar por la paz. 

Año tras año la cantidad de peregrinos fue creciendo. Comenzaron unos 30 mil un 25 de octubre de 1975. Hoy, cuarenta años después caminan cientos de miles de personas convirtiendo a este día en uno de los acontecimientos más grandes y renovadores de la fe de nuestro pueblo.

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