“Es una aberración matar en nombre de Dios, pero las religiones no deben ser insultadas”

 “¡Bienvenido Papa Francisco!”. Este fue el entusiasmado canto que se escuchó en el aeropuerto de Manila, la capital de Filipinas, desde que el avión papal procedente de Sri Lanka aterrizó, tras más de seis horas de viaje.

Al bajar del avión, el Santo Padre fue recibido por el presidente. Además un niño y una niña se acercaron y le han regalado un ramo de flores. Presentes también en el aeropuerto han estado algunas autoridades del Estado, la presidencia de la Conferencia Episcopal de Filipinas y una gran multitud de fieles.

Tras escuchar los himnos nacionales, el Papa fue saludando muy sonriente a la delegación. En ese momento, se pudo observar el cariñoso abrazo que ha dado al cardenal Tagle, arzobispo de Manila.

Mientras tanto, un grupo de jóvenes, vestidos con camiseta blanca y pantalones vaqueros, cantaban y bailaban para darle la bienvenida al Pontífice. Después, salió un grupo de niñas con trajes tradicionales que bailaron también unos instantes.

Durante unos minutos, el Papa y el presidente filipino, Benigno Aquino, se han reunido en una sala del aeropuerto.

Finalmente, Francisco subió al papamóvil descubierto y recorrió las calles saludando a los fieles allí congregados. Desde allí, se dirigió directamente a la nunciatura, donde tuvo lugar la cena en privado con el séquito papal para luego retirarse a descansar.

Por otra parte, el Papa contestó a varias preguntas de los periodista que le acompañaron en el avión que lo trasladó desde Sri Lanka a Filipinas. Allí habló de los atentados de París, la libertad religiosa y la libertad de expresión. Al responder a una pregunta de un periodista francés sobre el debate que desencadenó el atentado a la revista “Charlie Hebdo”, Francisco explicó que tanto la libertad religiosa como la libertad de expresión son derechos fundamentales. “Cada persona tiene el derecho de practicar la propia religión sin ofender, libremente, y es lo que queremos todos”, ha observado. Además, ha indicado que “no se puede ofender o hacer la guerra, matar en nombre de la propia religión, en nombre de Dios”. Asimismo ha recordado que “también nosotros fuimos pecadores en esto, pero no se puede matar en nombre de Dios, esta es una aberración”.

En cuanto a la libertad de expresión ha precisado que “cada persona no solo tiene la libertad, sino la obligación de decir lo que piensa para apoyar el bien común”. Es verdad que no se puede reaccionar violentamente, pero –ha advertido el Papa– si mi amigo insulta a mi madre ¡Se lleva un puñetazo! A propósito, el Santo Padre ha recordado que el papa Benedicto XVI, habló de esta mentalidad post-positivista, de la metafísica post-positivista, “que llevaba a creer que las religiones o las expresiones religiosas eran una especie de sub-cultura, toleradas, pero poca cosa, no forman parte de la cultura iluminista”. Y ha continuado explicando que hay mucha gente que habla mal, que se burla de la religión de los demás. Estas personas provocan y puede suceder lo que le sucedería si insultan a una mamá. “Hay un límite, cada religión tiene dignidad, cada religión que respete la vida humana, la persona humana… yo no puedo burlarme de ella”, ha precisado. Este ejemplo del límite lo ha puesto para indicar que “en la libertad de expresión hay límites”.

El centro del mensaje del viaje a Filipinas serán los pobres según ha indicado el Pontífice en el avión. “Los pobres que quieren salir adelante, los pobres que sufrieron el tifón Yolanda y que todavía sufren por sus consecuencias, los pobres que tienen la fe, la esperanza”, ha explicado.

Por otro lado, el Santo Padre ha anunciado que en septiembre, en Estados Unidos, canonizará a Junípero Serra Ferrer O.F.M. un fraile franciscano español que fundó misiones españolas en la Alta California.

Sobre las cuestiones de su seguridad, el Papa ha explicado que le preocupan los fieles. Un defecto que Francisco ha reconocido es que tiene “una buena dosis de inconsciencia” y le pide al Señor la gracia de que no me duela, “porque no soy valiente frente al dolor, soy muy miedoso”.

Además, ha hablado también sobre los kamikaze. “Diría que detrás de cada atentado suicida hay un elemento de desequilibrio humano, no sé si mental, pero humano”, ha observado. Estas personas ofrecen su vida, pero no la ofrecen bien. “Hay mucha gente que trabaja, como por ejemplo los misioneros: dan la vida, pero para construir. El kamikaze, por el contrario, da la vida para destruir”, ha explicado el Pontífice.

Sobre la nueva encíclica sobre el medio ambiente, Francisco ha explicado que el primer borrador del texto lo prepararó el cardenal Turkson con su equipo. “Después trabajé yo y ahora ya preparé el tercer borrador, y lo envié a la Congregación para la Doctrina de la Fe, a la Secretaría de Estado y al Teólogo de la Casa Pontificia, para que estudien y revisen que yo no diga estupideces”, ha precisado. Además, ha indicado que en marzo se tomará una semana para acabarla y después habrá que traducirla. Si el trabajo avanza bien, podrá salir entre junio y julio. El Papa ha afirmado que lo importante es que haya un poco de tiempo entre la publicación y el próximo encuentro sobre el clima de París. “La última conferencia de Perú me desilusionó, esperemos que en París sean más valientes”, confesó.

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