Más de 5.000 desplazados huyen de Boko Haram y se refugian en parroquias

Más de 5.000 desplazados huyen de Boko Haram y se refugian en parroquias

La situación de los desplazados acogidos en Maiduguri, capital del estado de Borno, en el norte de Nigeria, es dramática; todos provienen de las zonas que han caído bajo el control de Boko Haram, pero se teme que entre los refugiados se hayan escondido terroristas de Boko Haram listos para atacar en el centro de la ciudad, afirma el padre Gedeón Obasogie, director de Comunicaciones de la diócesis de Maiduguri en una nota difundida por la Agencia Fides.

La situación de los desplazados acogidos en Maiduguri, capital del estado de Borno, en el norte de Nigeria, es dramática; todos provienen de las zonas que han caído bajo el control de Boko Haram, pero se teme que entre los refugiados se hayan escondido terroristas de Boko Haram listos para atacar en el centro de la ciudad, afirma el padre Gedeón Obasogie, director de Comunicaciones de la diócesis de Maiduguri en una nota difundida por la Agencia Fides. 

“La situación de los desplazados no mejoró, ya que las áreas del estado de Adamawa todavía están bajo el control de Boko Haram” refiere el padre Obasogie. Los nuevos ataques incrementaron el número de refugiados en Maiduguri y los campamentos están saturados. “El flujo de refugiados aumenta el riesgo de que los miembros de Boko Haram se hagan pasar por desplazados para entrar en Maiduguri”, añade el sacerdote. 

El obispo de Maiduguri, monseñor Oliver Dashe Doeme, está haciendo su mejor esfuerzo para proporcionar asistencia a 5.000 personas desplazadas que fueron acogidas en tres parroquias de la ciudad: la catedral de San Patricio, la iglesia de San Hilario y la de San Agustín. 

El prelado animó a los refugiados y los animó diciendo que “cuantos nos persiguen, pueden insultarnos, hacernos daño, destruir nuestra propiedad y privarnos del trabajo, incluso matarnos, pero no nos pueden privar de la fe”. El obispo pidió la protección de la Virgen y escuchó las historias de los refugiados, muchos de los cuales escaparon al filo de la muerte, escondiéndose en las montañas durante días sin comida ni agua potable. Muchos de ellos tienen familiares desaparecidos, tal vez muertos durante los ataques.

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